El ejecutivo es, probablemente, una de las personas más ocupadas del mundo. Coches eléctricos, viajes imposibles o energías renovables rondan sin descanso por su mente. Eso sí, tiene un método propio para separar el grano de la paja y asegurarse de que nunca le falte tiempo para para innovar, un sistema que cualquiera puede aplicar a las dudas que se le planteen en el día a día.

¿Viajar en cápsulas a 1.200 kilómetros por hora? ¿Acabar con los atascos de las grandes ciudades llenándolas de túneles? ¿Comercializar un excéntrico lanzallamaspropio de un villano de película? ¿Enviar un coche al espacio -y, de paso, conseguir uno de los mejores anuncios jamás filmados-? Sí, ¿Por qué no?.

Las decisiones del visionario fundador de Tesla y SpaceX, Elon Musk, que han sido parodiadas incluso por la mítica serie Los Simpson, pueden parecer alocadas o erráticas a ojos de cualquiera que no sea un genio, pero el directivo no se toma ninguna cuestión a la ligera: cada uno de sus movimientos está más que meditado, y más aún los relacionados con sus empresas.

Antes de poner cualquiera de sus ideas en marcha, Musk la somete a un examen que también aplica cuando se le presenta algún problema a priori irresoluble. Se trata, según sus palabras, de “su propia versión del método científico”, un sistema compuesto por seis pasos.

  • En primer lugar, hay que formular una pregunta concreta.
  • Después, tendremos de reunir toda la información disponible sobre el tema.
  • El tercer paso es “desarrollar hipótesis y axiomas basados en estos datos e intentar asignar a cada uno de ellos un porcentaje de verdad o de éxito”.
  • Seguidamente, habremos de llegar a una conclusión basada en la lógica que deberemos volver a cuestionar para saber si es correcta y/o relevante.
  • “Intenta refutar este resultado y que también lo hagan otros”.
  • El directivo afirma que, llegados a este punto, “si nadie puede invalidarlo, entonces es probable que estemos en el camino correcto, pero nunca podremos pensar que se trata de una verdad absolutamente incuestionable”

Musk, por tanto, valora sobre todas las cosas la lógica y critica a los que no pueden separar la cabeza del corazón cuando se enfrentan a alguna cuestión crucial. Puede que su instinto le ayude a la hora de identificar nuevas oportunidades de negocio o le proporcione pistas indispensables para revolucionar el mundo tal y como lo conocemos, pero el ejecutivo siempre se asegura de que sea la razón la que maneje el timón.

 

Por Sara H. Asenador

Fuente: expansion.com

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