El presidente norteamericano dijo que en 24 o 48 horas decidirá la acción contra el país árabe. Damasco fue acusado directamente de haber realizado un ataque con armas químicas contra civiles. Siria y sus aliados de Rusia e Irán niegan el hecho.

El ataque del sábado, supuestamente con armas químicas, contra la ciudad siria de Duma –con 49 muertos, incluido niños– desató la furia del presidente estadounidense Donald Trump, que parece alistar una respuesta contundente contra el régimen de Bashar Assad. A pesar de que Moscú y Damasco niegan el uso de armas químicas, Trump calificó el ataque como “atroz, bárbaro e inadmisible” y dijo que en 24 o 48 horas tomará una “importante decisión”, que incluye la opción militar. “Nada está afuera de la mesa”, advirtió.

La creciente retórica bélica hacia Siria también surgió desde el Departamento de Defensa, cuyo jefe, Jim Mattis, dijo este lunes que no descartaba ninguna alternativa y dio por sentado que se habían usado armas prohibidas. “Lo primero que tenemos que considerar es porqué todavía se están usando armas químicas, cuando Rusia fue el garante del retiro de todas esas armas” en Siria, dijo Mattis en el Pentágono.

“Trabajando con nuestros aliados y socios desde la OTAN a Qatar y otros, consideraremos la situación …. y en este momento no descartó nada”, agregó. En una reunión de gabinete con periodistas presentes, Trump se refirió al tema y enfatizó su inquietud por el ataque. “Estamos muy preocupados de que pueda suceder ese tipo de actos”, dijo. “Esto es una cuestión de humanidad y no podemos permitir que suceda”, señaló.

Assad ha sido acusado reiteradamente de usar armas químicas, a veces gas sarín, en una guerra que dura ya siete años y en la que murieron más de 350.000 personas.

Cascos blancos y socorristas en zonas rebeldes acusaron al régimen sirio de usar armas químicas en el ataque químico del sábado en Duma, en la región de Goutha Oriental, cercana a Damasco. El gobierno sirio y sus aliados, principalmente rusos e iraníes, negaron toda responsabilidad de las fuerzas gubernamentales en el ataque, que ocurre en momentos en que sirios y rusos están poniendo contra las cuerdas a grupos salafistas armados por Arabia Saudita.

Pero el presidente Trump parece haber encendido los motores rumbo a una represalia. Ya el domingo, en una serie de virulentos tuits, Trump aseguró que se habían utilizado armas químicas en el ataque, responsabilizó al presidente ruso Vladimir Putin por apoyar al “animal” Assad y dijo que Siria iba a pagar un “alto precio” por sus acciones.

Ayer fue más allá y dijo que era un acto que afecta a la humanidad y que no podían permitirlo. “Estamos estudiando lo ocurrido detenidamente y hemos tratado de alcanzar a la gente que está allí [en Duma], pero está cercado. ¿Si son inocentes por qué no nos dejan entrar? Si ha sido Rusia, si ha sido Siria, si ha sido Irán, si han sido todos juntos, lo vamos a resolver”, afirmó ante los periodistas.

Si bien en Washington ya no causan asombro los frecuentes vaivenes de posición de Trump, esta encendida retórica sobreviene cuando hace apenas cuatro días el presidente había manifestado su intención de retirar sus tropas de Siria. Había señalado que quería repatriar a los 2.000 soldados desplazados en esa región y abandonar el conflicto, algo por lo que había abogado durante su campaña, en la que enfatizó que EE.UU. gasta mucho dinero en guerras que no son relevantes para el país.

Aparentemente el ataque del sábado lo hizo cambiar de opinión. Muchos en Washington ven detrás de este giro la mano de los nuevos halcones en el gabinete: John Bolton, el Asesor de Seguridad Nacional que acaba de asumir precisamente ayer, y Mike Pompeo, flamante canciller, dos funcionarios que favorecen las intervenciones militares. Ambos, además, son declarados enemigos del pacto estadounidense con Irán (Trump debe decidir el mes que viene si lo deroga o no) y una acción militar en Siria pegaría por elevación al régimen persa, a quien buscan aislar. Se debate qué tipo de acción evalúa Trump. Podría ser parecido al de hace un año tras una matanza similar por parte del régimen sirio. Entonces Washington arrasó con 59 misiles Tomahawk la base aérea de Shayrat, en Homs.

Pero otra opción podría ser una embestida multilateral. En ese sentido cuenta la llamada que Trump hizo al presidente francés Emmanuel Macron el domingo por la noche en la que, según la Casa Blanca, “acordaron que Assad tenía que pagar por sus continuos abusos a los derechos humanos… Acordaron coordinar una respuesta fuerte y conjunta”.

Otro carril se abre en el Consejo de Seguridad de la ONU. EE.UU. y sus aliados llamaron a sesión de urgencia para forzar la apertura de una comisión de investigación independiente que constate si se usaron armas químicas y presionar al régimen de Damasco. Hasta ahora el intento de crear una comisión de este tipo ha sido vetado por Rusia.

 

Por Paula Lugones

Fuente: clarin.com

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