Falta de planes gubernamentales integrales, impunidad y pocas condenas a explotadores y perpetradores de la violencia sexual hacia niños, niñas y adolescentes: éstos son los principales motivos que imposibilitan abordar la explotación sexual y trata de forma adecuada, según los expertos consultados por Sputnik.

La explotación sexual es una actividad ilegal que se da cuando una persona es sometida de forma violenta a realizar actividades sexuales sin su consentimiento por la cual un tercero recibe una remuneración económica. Este delito existe en todo el mundo, favoreciendo así el secuestro y traslado de personas, principalmente la de mujeres, niños y niñas, que son explotadas hasta que no resultan atractivas sexualmente.

Sputnik entrevistó al miembro del Comité de los Derechos del Niño de Naciones Unidas (NU), Luis Pedernera, quien aseguró que son problemáticas que están “íntimamente ligadas a la pobreza, los conflictos armados y las crisis económicas”.

La trata, justamente por ello, reviste muchas formas diferentes. Pedernera considera que tanto por la cantidad de personas involucradas, el alto margen de ganancias que se obtienen, la cantidad de dinero que se produce, y el hecho de que generalmente son delitos transnacionales, son problemáticas “muy complejas” que dificultan la identificación y lucha en su contra.

“Es dinámica y adaptable y, al igual que otras tantas formas de actividad delictiva, cambia constantemente” para burlar la labor de prevención de los organismos encargados de hacer cumplir la ley, se lee en el Manual para la lucha contra la trata de personas de NU.

El experto destacó que hay un “escaso desarrollo de planes integrales” para abordar la problemática “en la mayoría” de los países, y que “pareciera que quienes cometen esos delitos son inmunes a las leyes”, ya que prima la impunidad: “las condenas se cuentan con los dedos de la mano, son prácticamente irrelevantes”, aseguró.

Por ello Pedernera considera que “es un fenómeno que avanza fundamentalmente porque la impunidad es como una regla que se cumple a rajatabla”.

En ese sentido, contó que últimamente la explotación está tomando una forma “mucho más sofisticada” que la tradicional sexual o laboral: la maternidad subrogada.

“El Comité siempre pide especial atención a los Estados para que tomen resguardos para esos contratos de maternidad subrogada, para que detrás de ellos no se escondan comercios de personas y trata”, apuntó.

Las causas

El 21 de marzo vio luz un caso de explotación sexual en un club de fútbol argentino; los días consecutivos se dieron a conocer más hechos similares. Varios especialistas consultados por Sputnik en ese entonces plantearon que esa práctica violenta no es poco frecuente, y señalaron que no es casualidad que un caso suceda a otro, y ese otro a otro más.

La explotación sexual y tráfico de niños en Latinoamérica es un problema que las sociedades enfrentan de forma endémica porque, según los especialistas, es un problema endógeno a nuestra cultura.

“Hay una violencia que subyace, de carácter estructural, que tiene que ver con el funcionamiento del sistema económico y del lenguaje entendido en su sentido más amplio: como expresión de cultura, formas de sentir, pensar, hacer”, explicó a Sputnik el presidente del Comité Nacional para la Erradicación de la Explotación Sexual Comercial y No Comercial de la Niñez y la Adolescencia del Uruguay, Luis Purtscher.

Esas formas “naturalizan” la violencia ejercida contra los niños, niñas y adolescentes, e “invisibilizan” la explotación y trata “culpabilizando a las víctimas de su situación, sacando a los adultos la responsabilidad que podrían llegar a tener”, aseguró el experto.

“Con frases como ‘esto ocurrió siempre’, ‘lo hacen por un par de zapatillas’ (botines) —agregó-, queda expuesto el lugar perverso en el que nos encontramos, donde por un lado idealizamos a los jóvenes porque deseamos hedonistamente la juventud, y por otro, los cargamos de adjetivos negativos: son los que se drogan, los que se maman, los que andan rápido en moto, los que se prostituyen por un par de zapatillas”.

En América Latina

Esa especie de ambivalencia cultural es denominador común en el mundo, pero dado que la “división del trabajo” y el “lenguaje” difieren de país a país, señaló Purtscher, la violencia sexual y tráfico de personas adquieren diferentes matices.

“Hay países que son de origen [de trata], algunos sólo de destino, y países como Uruguay, que son de origen, tránsito y destino”, indicó.

Según el informe anual del Departamento de Estado de Estados Unidos, las mujeres y niñas uruguayas (y, en un menor grado, los adultos transgénero y los varones jóvenes) son sometidas a trata con fines de explotación sexual dentro del país. Aunque la cantidad de uruguayos explotados en el exterior ha disminuído, los destinos más comunes siguen siendo España, Italia, Argentina y Brasil.

Pedernera, que trabajó con autoridades de varios países de Centroamérica en 2018, aseguró que en Guatemala “las pandillas y maras usan a las personas [traficadas] para extorsionar y generar recursos”. Según Pedernera, el 80% de las desapariciones de personas que se producen allí son de “menores de edad y niñas, fundamentalmente asociadas a fenómenos de trata”.

A su vez, según Unicef, en 2007 Guatemala dio más de 5.100 infantes en adopción irregular, en transacciones cuyo costo osciló entre 40.000 y 50.000 dólares cada una.

En Ecuador la trata se da más para trabajos forzados, principalmente destinada a la forestación y mineras clandestinas que hay en la frontera con Colombia, donde también pulula la prostitución.

Esa zona, que abarca 586 kilómetros, se caracteriza por “elevados niveles de exclusión e inequidad social, marcada debilidad institucional, y la vecindad con una zona de conflicto armado y actividades ilícitas”, según un informe de NU.

En líneas generales, los países más ricos atraen a víctimas de diferentes orígenes, incluso de otros continentes, mientras que en países menos prósperos se observan corrientes de trata nacionales o subregionales, según datos del Informe Mundial de Trata de Personas de NU.

En ese sentido, Pedernera contó que se da “un triángulo” hacia Estados Unidos, donde los niños centroamericanos migrantes son las “víctimas preferentes” de la trata de personas.

Explotadores, perpetradores y víctimas: ¿quiénes son?

“No son monstruos aberrantes que viven en una cueva. Son nuestros vecinos, nuestros compañeros de trabajo”, aseguró Prutscher. En su gran mayoría son hombres de entre 30 y 70 años, tanto quienes captan e ingresan a las víctimas en el sistema de explotación como quienes perpetran el delito.

“Básicamente son adultos que detentan un determinado poder sobre la población infantil y adolescente —aseguró el experto-, se abusa del poder para conseguir un placer sexual. Se da en un barrio, en un club de fútbol, en un centro educativo”.

En cuanto al perfil de las víctimas, Prutscher aseguró que es su gran mayoría se trata de niñas y mujeres pobres de entre 13 y 17 años.

Cifras globales

  • Se estima que en el mundo hay 2,5 millones de personas víctimas de la trata. Sin embargo, se calcula que por cada una de ellas, existen 20 más sin identificar, según se lee en el informe de 2014 la Oficina de NU contra la Droga y el Delito.
  • Dos terceras partes de las víctimas detectadas por las autoridades son mujeres. 79% de ellas fueron sometidas a explotación sexual, 18% explotadas en trabajos o servicios forzados, según la información recopilada por UNODC en el Reporte Global 2009.
  • Se calcula que las ganancias globales de este mercado ilícito ascienden a los 32 billones de dólares por año, según la Iniciativa Global contra la Trata de Personas UNGIFT.
  • 52% de los tratantes o personas dedicadas al tráfico humano son hombres, y 42% mujeres. Sin embargo, en el 30% de los países donde se sabe el sexo de los autores, las mujeres fueron declaradas culpables de delitos relacionados con la trata más veces que los hombres, dice el Reporte Global 2009 de la UNODC.
  • Según el mismo reporte, 63% de los 155 países y territorios que han ratificado el Protocolo de NU contra la Trata de Personas, han aprobado leyes internas que sancionan este delito, número que se duplicó entre 2003 y 2008. No obstante, en ese mismo período 40% de los países con leyes vigentes contra la trata no registraron ninguna condena por este delito.

 

Cifras regionales

  • El 13% de las víctimas de la trata detectadas en Europa Central y occidental son de América del Sur.
  • Según Información de la Iniciativa Global contra la Trata de Personas UNGIFT, de los 32 billones de dólares generados en el mundo, 1,3 billones de dólares (4,1%) son producidos en América Latina; 49% proviene de países industrializados que se caracterizan por ser los principales destinos de las víctimas de origen latinoamericano.
  • 66% de las víctimas de trata identificadas desde 2006 en América Latina son mujeres, 13% niñas, 12% hombres y 9% niños.

 

Fuente: sputniknews.com