l submarino nuclear británico HMS Astute, tenía asignada la misión de atacar blancos en el territorio sirio durante la acción bélica conjunta con EEUU y Francia, pero finalmente no participó en la ofensiva. Los medios del país afirman que los submarinos rusos se lo impidieron.

El HMS Astute, enviado a las costas sirias, se vio envuelto en el juego del gato y el ratón con uno o dos submarinos diésel-eléctricos rusos proyecto 636 Varshavianka (clase Kilo, en la OTAN), apodados en las armadas occidentales como ‘agujeros negros’ por su movimiento silencioso, afirma el medio The Times citando unas fuentes militares.

El submarino nuclear, dotado con misiles de crucero Tomahawk, pasó varios días tratando de esquivar a los perseguidores rusos y asumir la posición para lanzar sus municiones, pero sus esfuerzos resultaron en vano.

Según el medio, Rusia envió también dos fragatas y un avión antisubmarino para seguir la caza del HMS Astute mientras la Armada Real acudió a sus aliados estadounidenses para que enviaran un avión de patrullaje para vigilar las naves rusas.

Finalmente, el submarino británico desistió de su misión y se retiró de la zona. Londres optó por usar sus aviones para lanzar misiles de crucero de emplazamiento aéreo.

Según explica el medio, los comandantes de los submarinos deben estar seguros de no revelar su posición antes del lanzamiento para no resultar vulnerables, y este no fue el caso.

El HMS Astute, valorado en más de 1.700 millones de dólares, es el mayor y más moderno submarino de la Armada Real Británica. Sus misiones principales comprenden ataques con misiles de crucero y participación en las operaciones de las fuerzas especiales.

EEUU, Francia y el Reino Unido atacaron varios blancos en el territorio de Siria con más de 100 misiles de crucero la noche del 14 de abril en calidad de ‘represalia’ por el supuesto ataque químico en la ciudad siria de Duma.

A pesar de que la investigación de lo sucedido ni siquiera había empezado, las tres naciones se apresuraron a emprender su acción bélica.

Moscú trató de prevenir el ataque y hasta amenazó con su propia respuesta en caso de que sus militares, presentes en Siria legalmente por la invitación de Damasco, corrieran peligro.

Posiblemente gracias a esta advertencia, el resultado del ataque masivo fue muy limitado: el bombardeo no causó víctimas y no dañó la infraestructura militar del Ejército sirio.

 

Fuente: sputniknews.com