La empresa rusa ExoAtlet tiene previsto obtener la marca CE para poder comercializar sus productos en los mercados de Europa, África, Oriente Medio y América Latina, declaró a Sputnik la cofundadora de la compañía, Ekaterina Berezi, en el foro internacional Skolkovo Robotics 2018.

Según afirmó Berezi, la marca CE —certificación según los estándares europeos— permitirá a ExoAtlet “llegar a numerosos mercados del mundo, en particular al de América Latina”.

Durante el foro internacional de robótica, la investigadora presentó el prototipo de la versión modernizada del exoesqueleto, que es muy diferente del primer prototipo de este aparato, desarrollado en 2011.

Según explicó Berezi, pese a que no es tan distinto en cuanto a su diseño, el exoesqueleto de la nueva generación tiene varias características que lo hacen único en su género.

Primero, está equipado con más de una decena de electrodos de estimulación neuromuscular, algo que lo convierte en una herramienta muy eficaz de rehabilitación para personas discapacitadas.

“Los propios médicos podrán configurar la estimulación y decidir qué músculos van a entrenar”, indicó la cofundadora de ExoAtlet.

Berezi afirmó que se trata de una solución “única”, ya que, hasta el momento, ninguno de los exoesqueletos presentes en el mercado cuenta con esta función.

El exoesqueleto ruso también tiene un sistema de gestión avanzado que permite a las personas discapacitadas realizar movimientos por su cuenta en caso necesario, algo que posibilitará que los médicos supervisen el progreso de rehabilitación de un paciente.

En lo que respecta a la construcción del exoesqueleto ruso, ahora tiene un ajuste confortable en las caderas y las rodillas. Asimismo, está dotado de un par de zapatos ortopédicos, fabricados por la propia empresa.

“Ahora solo se tardará entre 5 y 10 minutos en ajustar el exoesqueleto durante un entrenamiento”, declaró.

La ingeniera afirmó que no solo se trata de la rehabilitación física de un paciente, sino también de la psicológica.

Berezi subrayó que, tras 10 días de pruebas, tres de los cuatro pacientes de la tercera edad ya podían caminar sin un bastón.

“Cuando ves a una persona de 65 años que llega al hospital sin tener fe en las perspectivas de su vida, y después de 10 días de entrenamiento pide a sus familiares que le traigan un balón de fútbol, te das cuenta de que no creía que fuera posible”, concluyó.

 

Fuente: sputniknews.com