Los actores del conflicto en el país africano y representantes de la comunidad internacional, acordaron realizar comicios presidenciales y legislativos. Una decisión que podría significar un cambio en el tenso panorama de la nación.

 

El 10 de diciembre los libios regresarán a las urnas. En una declaración, impulsada por el Gobierno de Francia y Naciones Unidas, los representantes de las partes enfrentadas en Libia aceptaron frente a delegados internacionales, la realización de comicios para antes de que termine el año.

El texto final recibió el visto bueno del primer ministro del gobierno de unidad nacional, Fayez al Serraj, el gobernante reconocido por la comunidad internacional y quien controla Trípoli; y por el mariscal Jalifa Haftar, que domina el este del país.

El acuerdo contiene una serie de demandas para garantizar la realización de las elecciones presidenciales y legislativas. Primero, se elaborará una base constitucional que permita la legalidad y el buen desarrollo del proceso electoral y segundo, advierte a quienes se opongan a las elecciones, que deberán “rendir cuentas”.

Naciones Unidas jugará un papel importante en el proceso pues servirá como garante y ayudará al país para que los comicios se desarrollen bajo las mejores condiciones.

El presidente francés Emmanuel Macron y representantes de una veintena de naciones, entre ellos los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y enviados de la Unión Europea, la Unión Africana y la Liga Árabe, participaron en la conferencia en París.

Libia, un país dividido desde la caída de Muamar el Gadafi

El Gobierno francés ya había intentado acercar a las partes libias en conflicto. Hace apenas 10 meses, en julio pasado, Macron reunió a los implicados también en París. En esa oportunidad se comprometieron a celebrar elecciones durante la primavera de 2018, pero el acuerdo se desbarató poco después de firmado.

Libia, un país rico en reservas de petróleo, ha entrado en una fase de estancamiento desde la caída de Muamar el Gadafi en 2011. Desde 2014, la nación africana está dividida en dos facciones: la política y la militar. El desencuentro entre las partes ha significado la división de las instituciones.

La situación política desencadenó combates entre los grupos armados activos en Libia, en su afán por controlar recursos y territorio; y en una crisis migratoria de quienes no soportan la situación y se embarcan en un peligroso viaje a través del Mar Mediterráneo, con destino a Europa.

 

Fuente: france24.com