La encrucijada que enfrenta el premier Mariano Rajoy con la moción de censura presentada por los socialistas del PSOE puede derivar en el encumbramiento, aunque sea de manera temporal, de la primera mujer jefa del Gobierno de España.

Hay varios escenarios posibles a esta crisis, pero uno de ellos es que Rajoy renuncie antes de que se produzca la votación de la moción -prevista para mañana después del mediodía-, invalidando así ese proceso.

Rajoy ya dijo que no iba a dimitir, pero la presión es fuerte. Si finalmente lo hace, quedaría a cargo del gobierno su vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, una dirigente liberal de 47 años con un perfil duro.

La prensa de su país la suele retratar como la “dama de hierro” de España, “la mujer más fuerte” del país o la “Merkel hispana”. De hecho, por su empuje Rajoy la eligió para conducir la crisis separatista desatada en Cataluña: la nombró jefa del gobierno catalán para reemplazar provisoriamente a Carles Puigdemont.

Nacida en Valladolid y licenciada en Derecho, Sáenz de Santamaría entró en política de la mano de Rajoy. Fue asesora jurídica en su equipo desde el año 2000 y llegó a la Cámara de Diputados en 2004.

Rajoy apostó por ella personalmente en su intento de cambiar los aires y la imagen de su Partido Popular (PP) tras la derrota electoral de 2008.

Joven y prácticamente desconocida para una gran parte de los españoles, sin experiencia política en las grandes batallas, algunos pusieron entonces en duda esa decisión. “Si eres joven, mujer y mides 1,50 metros te ven vulnerable”, se quejó ella entonces.

Pero no falló al líder conservador como primera mujer en ser la “número tres” del partido y desde entonces no dejó de ganar posiciones.

Trabajadora infatigable, levantó ríos de tinta en 2011 al ponerse al frente del PP en el traspaso de poderes con el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero solo diez días después de dar a luz a su primer hijo.

Desde entonces, como vicepresidenta del gobierno se convirtió en la aliada más leal de Rajoy, en las buenas y en las malas.

Casada desde 2006, su nombre sonó con fuerza para algo más el año pasado cuando España pasó diez meses sin poder formar gobierno por la falta de apoyos necesarios a Rajoy en el Congreso.

Muchos pensaron que dejar atrás la figura del mandatario y proponer a su “número dos” podía destrabar la larga crisis.

Rajoy la envió además en su nombre al debate que enfrentó a los candidatos de los cuatro grandes partidos que rivalizaban en las elecciones de diciembre de 2015. Saénz de Santamaría salió airosa del enfrentamiento con el socialista Pedro Sánchez y los entonces emergentes Pablo Iglesias (Podemos) y Albert Rivera (Ciudadanos).

Hoy, no hay otra figura mejor posicionada para tomar en algún momento el legado de su mentor.

 

Fuente: clarin.com

Anuncios