Ya lo había advertido Sir Elton John en “Rocket Man”: Marte “no es la clase de lugar donde uno cría a sus hijos”. Ahora un trabajo publicado en la revista académica Futures confirma que a la falta de hospitalidad del entorno marciano —poca gravedad, mucha radiación, clima helado— para que los niños humanos crezcan, se suma también la imposibilidad de que se los pueda concebir de manera segura. Los primeros colonos, entonces, no podrán crear nuevas familias.

“Una misión tripulada a Marte y el establecimiento del primer asentamiento humano en el espacio exterior fue alguna vez una mera fantasía de la ciencia ficción, pero ahora se la planifica y se espera que suceda en los próximos 20 años”, escribieron en su artículo los científicos del Laboratorio Nacional de Biociencias de la Universidad de Campinas (Brasil) y la Universidad de Tecnología de la Información de Rzeszow(Polonia).

Aludían, en principio, al proyecto de SpaceX, la empresa de Elon Musk, que desarrolla dos naves principales con el propósito de llevar colonos al vecino de la Tierra. “Se considera a Marte como el próximo planeta donde apoyar la exploración humana continua”, continuaron Rafael Marques y sus colegas. “Lamentablemente, ese empeño viene con desafíos titánicos en diferentes disciplinas, desde la tecnología de viajes espaciales hasta los desafíos médicos, biológicos, sociales y éticos”.

Marte, en primer lugar, tiene una atmósfera con la densidad del 1% de la atmósfera de la Tierra: al ser tan delgada, el planeta recibe mucha más radiación solar que la que los humanos están acostumbrados a recibir. “Estudios de la NASA han demostrado que la exposición a la radiación puede dañar las neuronas de los astronautas y aumentar su riesgo de cáncer”, explicó Live Science. Y también afecta su salud reproductiva: “Reduce severamente el recuento de espermatozoides”.

También la menor gravedad —en Marte, un tercio de la de la Tierra— es un problema, ya que tiene un impacto enorme en los fluidos corporales, los músculos y los huesos. Es decir que afectaría el desarrollo de los embriones, en condiciones tan diferentes.  “Estudios anteriores de microgravedad han demostrado que los astronautas sufren pérdida de visión, deshidratación, deterioro acelerado de músculos y huesos, una reducción importante del ritmo cardíaco e inclusive una respuesta inmunológica reducida“, agregó Live Science.

Dado que una mujer embarazada sufre, por la misma gestación, una baja de su sistema inmunológico, “ese estado [de menor gravedad] podría hacer más peligrosos los riesgos de abortos causados por infecciones y también facilitar la diseminación de enfermedades entre mujeres embarazadas y otros individuos”, escribieron los científicos. Resta agregar que, aun si un embarazo llegara a término, es imposible imaginar cuál sería el impacto de la gravedad reducida en el desarrollo de un niño.

Además de las cuestiones tecnológicas y médicas, evidentemente, se suman las éticas. “La idea de proteger la vida en todos los estados de su desarrollo puede no ser adecuada para una colonia en Marte“, sintetizaron los autores. “Un ambiente inhospitalario y una misión pequeña pueden dar como resultado que se incremente el valor del grupo sobre los individuos”. No aluden sólo al aborto de fetos inviables, sino también a “la eutanasia de personas con enfermedades terminales”, explicaron.

La cuestión ética también se extendería a la determinación de quiénes podrían aspirar a la descendencia y quiénes no. Es posible que algunos humanos tengan características genéticas que los predisponen mejor para vivir en el espacio y que otros no. Por lo tanto, las parejas con fines reproductivos podrían tener que ser elegidas cuidadosamente, sobre la base de su compatibilidad genética, mientras que otros colonos tendrían que renunciar a la descendencia.

Eso requiere, como mínimo, un tratamiento psicológico que los investigadores recomiendan “para favorecer la preservación de los rasgos personales y fisiológicos más adecuados para los residentes de Marte”. Y, desde luego, se alude también a la edición genética que permita equipar a los niños que nazcan en Marte con las características necesarias para poder habitar allí.

“El método de CRISPR hace posible la ingeniería genética adaptativa”, dice el informe. “Deberíamos considerar la mejora genética humana antes y durante la misión”, recomendaron los científicos, conscientes de que eso podría dar como resultado “una nueva clase de especie humana”, que tenga las mejores posibilidades de sobrevivir en Marte.

 

Fuente: infobae.com

Anuncios