El obispo de la ciudad chilena de Osorno, Juan Barros, al que acusan de presuntamente encubrir los abusos sexuales cometidos por el sacerdote Fernando Karadima, reapareció en el sur de este país después de un encuentro convocado por el papa Francisco en el Vaticano a mediados de mayo.

He estado en un tiempo con reposo médico, pero gracias a Dios estoy caminando. Y agradecido también de mucha gente que reza y compartiendo este tiempo de dolor, de oración y de esperanza de nuestra iglesia“, señaló Barros a los periodistas.

Las declaraciones del cura se dieron tras una reunión del clero de Osorno, 929 kilómetros al sur de Santiago.

 He estado en un tiempo con reposo médico, pero gracias a Dios estoy caminando

“Todos los meses nos reunimos con los sacerdotes, diáconos y religiosas, y hoy día he tenido el gusto de encontrarlos nuevamente, y de poder orientarlos también en el mensaje del santo padre, de seguir construyendo una iglesia como Jesús la quiere“, añadió Barros.

El Obispo de Osorno reapareció a días de la visita del arzobispo de Malta, Charles Scicluna, y el sacerdote español Jordi Bertomeu, enviados por el papa Francisco a esa ciudad chilena.

El papa Francisco citó entre el 14 y el 17 de mayo a una treintena de obispos chilenos, para abordar las acusaciones de encubrimiento que pesan sobre el prelado de Osorno, Juan Barros, en torno a los abusos sexuales cometidos por Karadima.

Barros fue acusado en Chile de encubrir los casos de abusos sexuales cometidos por el influyente cura Karadima cuando este era párroco de la iglesia de El Bosque, ubicada en un barrio santiaguino y frecuentada por familias acomodadas.

También durante esta jornada regresaron a Santiago procedentes de Roma, un grupo de sacerdotes y laicos víctimas de abusos sexuales y de poder de Fernando Karadima, que el pasado sábado fueron recibidos por el papa Francisco en el Vaticano.

Los sacerdotes Eugenio de la Fuente Lora, Alejandro Vial Amunátegui, Francisco Javier Astaburuaga Ossa, Javier Barros Bascuñán y Sergio Cobo Montalba, además de otras cuatro personas que mantuvieron reserva de sus nombres, fueron invitados por el pontífice a dar sus testimonios.

De la Fuente dijo a la prensa que siente “mucha gratitud y consuelo por haber sido acogidos por él (Papa) de una manera tan paternal y tierna, y junto con ello una esperanza muy grande“.

Los abusos sexuales cometidos por sacerdotes y la impunidad en que se mantuvieron durante décadas han arrastrado a la Iglesia Católica chilena a la peor crisis de su historia, puesta en evidencia con la renuncia masiva de los miembros de la Conferencia Episcopal.

 

Con información de infobae.com

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