Al menos cuatro populosos barrios de Managua, la capital de Nicaragua, fueron tomados por la Policía y por fuerzas paramilitares este lunes (11.06.2018), según reportes de testigos y medios de prensa locales. El asalto comenzó al amanecer con una operación simultánea en El Edén, Larreynaga, Costa Rica y Ducualí, donde policías y civiles armados con fusiles AK-47 incursionaron disparando contra personas y viviendas.

“La Policía entró en camionetas y a pie disparando contra los que se encontraban en las barricadas en el puente El Paraisito y detrás venían las ‘turbas’ (paramilitares) desalojando las barricadas”, dijo a la agencia dpa un vecino. “La gente había levantado barricadas con adoquines para frenar el acoso nocturno de los paramilitares que se mueven en camionetas”, comentó uno de los pobladores que participan en protestas contra el Gobierno de Daniel Ortega.

Por el momento, los manifestantes no han reportado muertos y ni heridos por esta acción, aunque horas antes, en Las Maderas, unos 50 kilómetros al norte de Managua, la Policía Nacional y las fuerzas “parapoliciales” atacaron a campesinos que mantenían bloqueada la carretera en protesta contra Ortega. En ese lugar se reportaron al menos dos muertos y cinco heridos, lo que no ha sido confirmado por fuentes independientes debido a la fuerte presencia policial en la zona.

“Se aleja de la realidad”

A la violencia en Managua precedieron, la noche del domingo, violentos disturbios en los alrededores de Chinandega (noroeste), Boaco (centro) y Sébaco (norte), donde policías y paramilitares atacaron a manifestantes que habían colocado “tranques” (retenes en carreteras). En Boaco los manifestantes reportaron quemaduras en la piel al ser rociados con un ácido desconocido por grupos afines al Gobierno la noche del domingo.

El obispo de Managua, monseñor Silvio Báez, uno de los cinco miembros de la Conferencia Episcopal (CEN) que participan como mediadores en un diálogo nacional, rechazó la violencia en un mensaje publicado este lunes en su cuenta de Twitter: “El jueves en el encuentro con la CEN le dije al presidente Ortega que usando sólo el lenguaje de la represión en Nicaragua, se aleja cada vez más de la realidad, agrava la crisis política y el dolor del pueblo, y se esfuerza en destruir el diálogo nacional”.

 

Fuente: dw.com

Anuncios