Aunque el año 2016 aún queda como el peor de la historia en términos de deforestación, 2017 no supo enderezar la situación: más de 15 millones de hectáreas de selva han desaparecido en solamente 365 días.

Pocos días después de la publicación de un informe de varias ONG y científicos internacionales sobre el estado de las selvas de nuestro planeta, un nuevo estudio publicado por World Resources Institute (WRI) con ocasión de la Cumbre Para las Selvas Tropicales muestra cifras más problemáticas.

Según investigaciones realizadas por la Universidad de Maryland, el año 2017 habría sido el segundo año más devastador para las selvas tropicales de nuestra historia contemporánea.El primero sigue siendo 2016. En total, la cantidad de selva destruida en 1 año correspondería a 2 veces el tamaño de Irlanda, es decir 15,8 millones de hectáreas aproximadamente. En otros términos, 40 estadios de fútbol desaparecieron cada minuto en 2017. Cifras que casi se duplicaron en quince años.

El estudio muestra una triste clasificación de los países donde hay más deforestación. Brasil es sin duda el país con la tasa de deforestación más elevada: más de 4,5 millones de hectáreas desaparecieron en 2017. En segundo lugar, viene la República Democrática del Congo seguida por Indonesia, aunque este último país hizo grandes esfuerzos: redujo el número de hectáreas devastadas de 60%.

Sin embargo, la Isla de Sumatra, la cual es el hábitat natural del muy en peligro Tigre de Sumatra, perdió 7.500 hectáreas solamente en el parque de Kerinci Seblat.

Non obstante, las razones de la deforestación están diferentes en cada país. En Colombia, por ejemplo, la deforestación está vinculada al fin de la güerilla que provocó un aumento espectacular de la ganadería, la explotación minera, el comercio de madera y la especulación de terrenos. Por su parte, Domínica perdió 32% de sus selvas con las violentas tormentas de septiembre de 2017, y Porto Rico 10%.

La ganadería, primera causa de la deforestación

Aunque en total mil millones de dólares están dedicados cada año a la protección de las selvas, los gobiernos y empresas privadas gastan 100 veces esta cantidad en el desarrollo de la expansión agrícola para hacer crecer la exportación de productos alimentarios y de madera, explica Frances Seymour, investigadora para el World Ressources Institute. “Es como intentar apagar un incendio con una cucharita mientras seguimos añadiendpo gas a las flamas”, lamenta la científica.

China e India son unos de los importadores de soya, pasta de papel y aceite de palma más grandes en el mundo.  China es igualmente uno de los más relevantes importadores de carne de vaca. La ganadería sigue siendo la causa principal de la deforestación según un documento de trabajo de la IRG.

El cambio climático también es responsable en parte de la desaparición de las selvas: catástrofes naturales, inundaciones, incendios, huracanes- en constante aumento.

El círculo se vuelve siempre más vicioso porque la deforestación ell misma genera cambios climáticos. De hecho, las pérdidas forestales registradas en 2017 provocaron la liberación de 7.500 millones de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera.

 

Fuente: france24.com

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