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El barco de la ONG alemana Lifeline, que atracó anoche en Malta para desembarcar a 233 inmigrantes después de seis días esperando autorización, fue inmovilizado cautelarmente, y su capitán, Claus-Peter Reisch, fue interrogado durante la noche, según el diario “Maltatoday” de este jueves (28.06.2018).

Dicho medio, que cita fuentes cercanas a la investigación, explica que se está intentando esclarecer a quien pertenece el barco, ya que está registrado con bandera holandesa, pero este país aseguró que no pertenecía a su registro naval.

Se investiga además por qué actuaba como embarcación de rescate cuando está registrado como un barco de recreo en Holanda.

Por el momento no se ha tomado ninguna medida contra los ocho miembros de la tripulación y un fotógrafo italiano que iban a bordo.

Todos los inmigrantes, entre los que había 17 mujeres y cinco niños, fueron conducidos a un centro de acogida en Marsa, a excepción de tres niños y un adulto que fueron hospitalizados.

Entre estos se encontraba un niño de dos años y medio que viajaba solo y se desconoce dónde está el resto de su familia.

El primer ministro de Malta, Joseph Muscat, ya había anunciado que se abriría una investigación contra el capitán por haber desatendido las órdenes que se le dieron desde los Centros de Coordinación de Rescate de Libia e Italia.

La organización humanitaria calificó estas acusaciones de “falsas”.

“Es importante subrayar que la única orden que el barco denegó fue la de entregar las personas al llamado Servicio de Guardacostas de Libia, ya que esto no respeta la Convención de Ginebra sobre los Refugiados y, por lo tanto, es ilegal”, agregó la ONG.

Explican que el pasado 21 de junio “después de solicitar a las autoridades libias a qué puerto de seguridad podían dirigirse, el barco recibió la respuesta de desembarcar en Trípoli, lo que habría sido una violación del principio de no devolución”.

El primer ministro de Malta, Joseph Muscat, anunció hoy que permitiría al barco de la ONG acceder a sus puertos después de haber alcanzado un acuerdo para repartir a los refugiados en ocho países de la Unión Europea (Malta, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Portugal, Francia, Bélgica y Holanda).

El caso recuerda al que vivió la ONG española Open Arms, que tras pasar varios días esperando desembarcar, su barco fue inmovilizado y su capitán y la responsable de la misión investigados por facilitar la inmigración ilegal.

El barco de Open Arms fue finalmente liberado, mientras que la investigación sobre el capitán y la cooperante continúan.

 

Fuente: dw.com

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