El acuerdo se cerró al margen de la cumbre de la Unión Europea (UE) que terminó el 29 de junio de 2018 en Bruselas. El portavoz de Merkel, Steffen Seibert, explicó que España y Grecia están dispuestas a readmitir a aquellos solicitantes de asilo que en el futuro sean retenidos en la frontera de Alemania con Austria, en el caso de que sean detectados por el banco de datos de huellas dactilares Eurodac como ciudadanos ya registrados previamente en los dos países mediterráneos.

Alemania se comprometió a cerrar de forma paulatina casos abiertos de reagrupaciones familiares en Grecia y España. En estos dos últimos países hay muchos migrantes varados, cuyos familiares están en Alemania.

“Somos empáticos con la situación que afronta Alemania”

El presidente del Gobierno socialista español, Pedro Sánchez se declaró satisfecho con el acuerdo y lo calificó como “justo”, al considerar que “entra en el marco del Reglamento de Dublín”, que estipula que el proceso de asilo debe tramitarse en el primer país de la UE adonde llega el solicitante.

Sánchez destacó en conferencia de prensa que Alemania se ha comprometido no solo a cubrir los costos de la entrega de los migrantes que sean trasladados a España, sino también a prestar apoyo financiero y material a España como frontera de la UE. “Nosotros hemos sido solidarios, pero queremos ser también responsables con esa realidad que son los movimientos secundarios. Es importante reforzar el vínculo entre ambos Gobiernos”, afirmó el jefe de Gobierno español. “No somos ajenos, sino que somos empáticos con la situación que afronta Alemania”, recalcó.

Falta de “valores europeos”

Mientras que el Primer Ministro griego, Alexis Tsipras, lamentó la falta de “valores europeos” de algunos miembros de la Unión Europea (UE), y opinó que el acuerdo alcanzado sobre inmigración, si bien “no es el mejor”, evita “cosas peores”.

“La UE está dividida en dos percepciones: Una autoritaria, antiinmigración, y otra más democrática y humanista”, dijo el primer ministro heleno, quien defendió que se tomó “una decisión difícil” para evitar un mal mayor.

Entre los “riesgos” que se evitaron con este acuerdo, Tsipras destacó la devolución de todas las personas que lleguen a Europa a centros cerrados en África, una práctica que sería “contraria al derecho internacional”, así como los controles fronterizos y las medidas unilaterales que “acabarían con el espacio Schengen”.

Además, Tsipras valoró que la reforma del reglamento de Dublín no se haya pospuesto para después de las próximas elecciones europeas, ya que “las fuerzas populistas creen que tras estas tendrían más poder para impedir la reforma”.

El acuerdo establece que los “detalles operativos de las medidas anteriormente mencionadas” serán acordados y verificados periódicamente en las próximas cuatro semanas. “La cooperación se inicia inmediatamente después de que se haya alcanzado un acuerdo al respecto”.

Solución a nivel europeo

Con el objetivo de desactivar el grave conflicto en materia de política migratoria con la Unión Socialcristiana (CSU), el socio bávaro de la Unión Cristianodemócrata (CDU) en el Gobierno de coalición, Merkel se había empeñado notablemente durante la cumbre de en lograr acuerdos bilaterales con algunos países para la devolución de refugiados.

El ministro alemán del Interior, Horst Seehofer, de la CSU, había amenazado con rechazar en las fronteras de Alemania a los solicitantes de asilo que ya estuvieran registrados en otro país miembro de la UE. Merkel quería impedir esto mediante una solución a nivel europeo.

La canciller alemana aseguró al término de la cumbre que los resultados de la reunión satisfacen las demandas planteadas por la CSU en su pulso con la CDU en materia de política migratoria.

“Grecia y España están preparados para aceptar solicitantes de asilo identificados en el futuro por las autoridades alemanas en la frontera entre Alemania y Austria y que tienen un registro de Eurodac en esos países”, dijo el Gobierno alemán, en referencia a la base de datos de huellas dactilares de asilo de la UE.

 

Fuente: dw.com