La libertad de expresión amenaza a la libertad de expresión. Parece un juego de palabras pero es un tema de preocupación en medios de comunicación y también de la Justicia. Así lo demostró en la cena de ADEPA el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, al hablar de las “fake news”, las noticias falsas y su impacto en la sociedad.

Lorenzetti detalló la evolución del derecho a la información en el mundo y la conquista de la libertad de expresión como un derecho constitucional. En la Argentina, se consagró en nuestra Constitución de 1994. Así lo invocamos con orgullo los argentinos, sabiendo que no es una facultad vigente en todo el mundo donde aún existe la censura previa en muchos países.

El gran dilema de hoy es el siguiente: ¿la libertad de expresión permite que se puedan divulgar noticias inventadas? En los hechos, lo que está pasando es que las noticias falsas circulan como pólvora y se instalan como verdades incuestionables. Especialmente en las redes sociales.

Así fue como en noviembre de 2016, en plena campaña electoral norteamericana, algunos medios digitales anunciaron que el papa Francisco apoyaba a Donald Trump. El impacto de esa supuesta información alcanzó a un millón de interacciones en Facebook. El daño fue enorme. Solo lo puede dimensionar Francisco… o Dios. Algo parecido pasó estos últimos días, cuando las redes dieron por muerto a Diego Maradona producto de una descompensación en el partido Argentina-Nigeria. También fue otro daño inmensurable cuya respuesta también la tendrá Diego…o Dios.

Es probable que muchos de los que son creadores de noticias falsas levanten la bandera de la libertad de expresión para evitar cualquier tipo de regulación. Por eso la gran paradoja: la libertad de expresión amenaza a la libertad de expresión. Con la bandera del derecho a informar, se vulnera ese mismo derecho, tergiversando la información. Se viola la vida privada, se manipulan elecciones y hasta se entierra a los vivos

¿La solución es regular el mundo digital? En una entrevista con TN.com.ar, el experto Ryan Holiday advirtió que “implementar alguna regulación estúpida que puede incluso tener la consecuencia no buscada de fortalecer a la industria”.

Sin embargo, fue el propio presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti quien adelantó que algún marco debe haber. La Corte estudia tres modelos de regulación: uno es alemán, otro malayo y el tercero, francés. Se evalúan diferentes penas, tanto para los gigantes digitales como para los personas que publiquen noticias falsas.

La pregunta, por ahora, no tiene una respuesta.

 

Fuente: tn.com.ar