Cuatro de los 12 chicos atrapados junto a su entrenador en la cueva Tham Luang Nang Non, en Tailandia, fueron rescatados en la mañana de este domingo​, según confirmó el jefe del operativo, Narongsak Ossatanakorn.

Los otro ocho niños y el entrenador de fútbol serán rescatados luego de una pausa de entre 10 y 20 horas, por motivos logísticos y de preparación de equipamiento, declaró el responsable de las operaciones de socorro durante una conferencia de prensa brindada a las 11 hora argentina.

La misión ha sido más exitosa de lo que esperábamos“, apuntó el portavoz. “Comenzaremos nuevamente entre dentro de 10 horas y en menos de 24”, añadió según reporta la agencia EFE.

En un primer momento, tanto autoridades como medios locales habían informado que eran 6 los integrantes del equipo de fútbol rescatados, pero Osatanakorn corrigió a la baja ese número. 

Los chicos fueron trasladados en helicóptero al Chiangrai Prachanukroh Hospital, mientras que otros 2 se encontraban en la denominada “tercera cámara” de la caverna, lejos ya de la zona inundada.

Están seguros y bastante bien“, dijo un jefe de la policía local a la televisión británica según la agencia ANSA.

El operativo se aceleró con el correr de las horas y los rescates comenzaron antes de lo previsto, lo que alienta las posibilidades de que todas puedan ser rescatados sanos y salvos.

Dos niños salieron de la cueva. Otros dos saldrán dentro de poco”, sostuvo en tanto a la agencia AFP Kongcheep Tantrawanit, portavoz del ministerio de Defensa. Minutos más tarde, otro de los chicos también fue sacado del lugar.

El sitio Bangkok Post informó que el primero de los chicos en salir de la cueva es Mongkol Boopien, de 13 años.

Una cueva peligrosa

Los expertos en espeleología consultados por Clarín comparan la cueva de Tham Luang Nang Non, la cuarta más larga de Tailandia, con una esponja. “Tiene filtraciones que hacen que el agua de lluvia inunde las cámaras y pasadizos, y no se desagote rápido porque la entrada está a cuatro kilómetros”.

Con esa imagen se explica la estremecedora lucha contra el tiempo y el agua para el rescate de los 12 chicos y el entrenador de fútbol atrapados en las profundidades de Chiang Rai. Las bombas lograron bajar el nivel del agua -aunque no hasta lo ideal- y se abrió una ventana de “tres o cuatro días” antes de que nuevas tormentas aneguen la salida.

El plan se puso en marcha a las 8 de la mañana de Tailandia. 

Es que la amenaza son las lluvias monzónicas, que mostrarán su ferocidad en los primeros días de la semana que viene. Si aumentan el nivel del agua en los canales internos, no sólo complicaría la salida buceando por las corrientes, también podría inundarse el lugar en el que permanecen desde hace 15 días y quedar confinados a un espacio mínimo. Si no los tapa por completo.

El otro punto que preocupa a las autoridades es la calidad del aire en la cueva: la cantidad de oxígeno bajó en las últimas horas hasta un 15%, cuando se estima que con 21% todos pueden respirar normalmente.

Los rescatistas, 13 extranjeros y 5 tailandeses, “son los mejores” para realizar la evacuación, aseguró el portavoz, que precisó queesperan que el primer menor salga de la cavidad durante la noche del domingo.

Además, se sumaron a los equipos de rescate los ingenieros de las empresas del magnate Elon Musk, para explorar la posibilidad de construir un túnel para el salvataje de los atrapados. “El agua puede llegar a ellos, lo que, en el mejor de los casos, puede reducir el espacio seco donde están a menos de 10 metros cuadrados”, dijo Osatanakorn.

Los buceadores de la Marina enseñaron a los chicos las nociones más básicas del buceo. Pero la mayoría ni siquiera sabía nadar cuando entraron en la cueva. Y vale recordar que estuvieron 9 días en la oscuridad total y sin comer, antes de ser encontrados, el 2 de julio, por dos buzos británicos.

El 23 de junio, después de un entrenamiento de fútbol, para celebrar el cumpleaños de uno de ellos, por una aventura o para ponerse a resguardo de la lluvia, los 13 dejaron sus bicicletas y se adentraron en la cueva y quedaron atrapados por la inundación, pese a que se desaconseja entrar en época de monzones,.

El tramo más temido tiene forma de “U” que en su punto más estrecho apenas mide 70 centímetros de ancho por 38 de alto. El riesgo del trayecto quedó en evidencia este viernes, con la muerte de uno de los buzos voluntarios. El hombre, de 38 años, se quedó sin oxígeno en el camino de vuelta. A un buzo experimentado le lleva once horas el trayecto de ida y vuelta. Él estaba llevando tanque de oxígeno para los chicos. Una maniobra muchísimo más sencilla que la de tener que llevar a un adolescente que no sabe nadar hasta la salida de la cueva.

 

Con información de clarin.com