Argentina es un país con profundos problemas económicos, como el déficit fiscal, impuestos asfixiantes que no garantizan los servicios públicos mínimos, pobreza, falta de empleo… Sin embargo, estos problemas económicos tienen una explicación diferente a la estrictamente económica.

 

Si bien, creo que el problema económico de Argentina es real, pienso que las causas profundas no son solamente económicas sino culturales.

Suele pensarse que los problemas económicos son cuestiones técnicas, y que basta con estos conocimientos técnicos para solucionarlos.

A veces se dice algo así:  “dejemos las ideas de lado, seamos prácticos para resolver los problemas políticos y económicos”. Pero eso es imposible. Todo lo que hace el ser humano lo hace en base a determinadas ideas. Todo lo que vemos hoy en nuestro país, como los problemas de la justicia y las crisis económicas (dos lados de un mismo problema), son el resultado preciso de acciones basadas en ciertas ideas. Ideas compartidas por la mayor parte de la sociedad. El déficit fiscal por ejemplo, no existiría sin una cierta ideología moral vigente: la idea de que existe el derecho a forzar al prójimo. Se cree que está bien sacar a unos por la fuerza para dar a otros. Ésta acción implica impuestos cada vez más elevados, aumentando el gasto público hasta límites imposibles de sostener. El déficit fiscal es la materialización de una ideología moral basada en la violencia, o lo que podríamos definir como “violencia institucionalizada”.

 

¿La justicia también es parte del problema?

Hay ideas morales equivocadas que son plasmadas en normas jurídicas que nos fuerzan a obrar de un modo incorrecto. En este sentido, la ley jurídica no es correcta solo por ser ley, sino que puede ser la materialización de ideas equivocadas e inmorales.

 

¿Cuál es la relación entre justicia y economía? ¿Cuáles serían estás ideas equivocadas?

En el derecho, entendido correctamente, “cada norma jurídica puede considerarse un baluarte o hito erigido por la sociedad al objeto de que sus miembros no colisionen entre sí en el curso de sus actividades”, como dice Vinogradoff.  Y como dijo el gran jurista del siglo diecinueve, F.G. Von Savigny, que definió el derecho cómo “la regla por la que se fija la frontera invisible dentro de la cual el ser y la actividad de cada individuo tienen una segura y libre esfera…la regla que traza esta frontera y define este espacio libre es el derecho”. Es decir que el derecho es, según Charles Beudant, “la ciencia de la libertad”. Ahora bien, el socialismo, o el pensamiento de izquierda es el opuesto exacto de esta concepción del derecho. Lo que el socialismo llama “derecho” es el intento deliberado de hacer colisionar a las personas entre sí mediante un mecanismo muy sencillo: concediendo falsos derechos a unos a costa de otros. Es decir, te concede una vivienda, a costa de otro que debe ser forzado a pagarla. Te concede dinero, a costa de otro que debe ser forzado a perderlo. Te concede trabajo, a costa de otro que debe ser privado por la fuerza a obtenerlo. Etc. De esta manera, el espacio de unos es invadido por el espacio de otros, desapareciendo cada vez ese “espacio libre” que el verdadero derecho debe garantizar.  Todas estas “conquistas sociales”, no son más que engaños que tienen un propósito definido: causar constantes conflictos sociales, como el marxismo propone de forma teórica, y fortalecer cada vez más el aparato gubernamental sobre la vida de las personas (que se manifiesta económicamente  como impuestos desbordantes, inflación, déficit fiscal, etc.), hasta alcanzar, en lo posible, el anhelado estado totalitario implicado en el concepto “socialismo”. Miles de personas seducidas por la idea: “qué bueno, cada vez tengo más derechos”, no advierten que ocurre justo lo contrario. Cada “conquista social” es una pérdida, y un crecimiento en el uso de la fuerza sobre el prójimo. Además, a medida que la vida se burocratiza cada vez más y disminuye la libertad, va desapareciendo también la creatividad, cualidad necesaria para la evolución humana.

 

¿Es el socialismo el sistema de ideas equivocadas que sería causa de la crisis de la justicia y la economía en Argentina?

Hay grados de socialismo. En Argentina no tenemos el socialismo de la antigua Rusia soviética, o el socialismo de la Alemania nazi, por supuesto. Pero si imperan muchas ideas que vienen del socialismo, un sistema basado en el dominio del estado sobre la economía, lo cual deriva en un dominio creciente sobre todos los aspectos de la vida humana. Eso que en Argentina llamamos “el estado presente”

 

¿Por qué sería malo que el Estado se ocupe de la economía?

Hay que comprender la naturaleza de eso que llamamos Estado. Max Weber lo definió como la institución que tiene el monopolio de la violencia. El gobierno tiene derecho a usar la fuerza cuando no se cumple la norma jurídica. Esta es una de sus principales características. Luego podemos preguntarnos, ¿Cuándo es lícito usar la violencia? Desde el punto de vista liberal solo hay que usar la violencia de modo defensivo. Por lo tanto, el gobierno debe custodiar la seguridad de los ciudadanos y la defensa del país ante un ataque extranjero. Esa debería ser su principal función, y no manejar como la gente piensa o comercia.

 

¿Por qué hay violencia si el gobierno controla la economía?

Violencia significa torcer por la fuerza la voluntad de una persona. Si yo quiero, por ejemplo, estudiar geografía y el gobierno manda la policía para obligarme a estudiar física, eso es un acto de violencia. Si dos personas hacen un contrato voluntario para intercambiar bienes por un precio determinado, y el gobierno no lo permite bajo amenaza de cárcel o muerte, eso es violencia. Violencia institucionalizada.

 

¿No es posible que mediante el gobierno se logren buenos resultados económicos?

Por suerte, estamos en un universo de tal naturaleza que aquello que es inmoral es al mismo tiempo ineficiente desde el punto de vista de la producción de bienes y servicios. Ya que cuando las personas comercian libremente lo hacen porque creen que esa acción las beneficia, de otro modo no intercambiarán. Por lo tanto, cuando impedimos ese libre intercambio también estamos impidiendo el beneficio que se iba a obtener de él. Cuando el gobierno interviene la economía, y por lo tanto impide y/u obstaculiza el libre intercambio, necesariamente causará un daño a las personas, que serán forzadas a obtener otra cosa en vez de aquello que necesitan.

 

¿Este pensamiento no implica anarquía?

No. La libertad es imposible sin leyes. Pero deben ser leyes correctas. Como dijo John Locke: “La ley no tiene como fin limitar la libertad sino preservarla y ampliarla, y es que, en todos los estados de seres creados, capaces de tener leyes, si no hay derecho no hay libertad. Porque tener libertad es no estar sujeto a las limitaciones y violencias de los demás y eso no puede ocurrir si no existe el derecho; y no se trata, como se nos dice, de una “libertad para que todo hombre haga lo que quiera”. ¿Pues, quien podría ser libre, si hubiera de estar sujeto al arbitrario impulso de otro? Libertad es disponer libremente de la propia persona y ordenar libremente sus actos, posesiones y toda su propiedad dentro de lo que permiten las leyes justas bajo las cuales se encuentra, y no encontrarse sujeto a la voluntad arbitraria de otro si no seguir libremente los dictados de la propia”.

 

Fermín Garay

Psicólogo

facebook.com/fermin.garay

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