El Satélite Argentino de Observación con Microondas, Saocom 1A, será trasladado hacia Estados Unidos en un avión Antonov este primero de agosto, desde donde será lanzado. Sputnik dialogó con unos de sus creadores, el ingeniero Hernán Aranda de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).

El Saocom 1A será lanzado desde California, Estados Unidos,Hasta allí será trasladado en avión con su antena plegada, la antena SAR (Radar de Apertura Sintética) más grande que se ha construido y que será puesta en órbita en septiembre.

Aranda dijo a Sputnik que “el primero de agosto el 1A tendría que estar viajando a la base aérea de Vandenberg en California, para prepararse para el lanzamiento. Ya está todo encaminado”.

El Saocom 1A es un satélite de observación, pero a diferencia de la óptica tradicional este aparato utilizará microondas. Esto favorece la observación nocturna ya que no depende de la luz solar y tampoco interfieren las condiciones de la atmósfera.

“Las microondas son capaces de atravesar las nubes, rebotan en la superficie terrestre y hacen un mapeo más eficaz de los suelos. De hecho una de sus aplicaciones será la observación de humedad en la superficie terrestre que aportaría información relevante para la agricultura y la prevención de inundaciones, aunque principalmente estará destinado a la contingencia de emergencias”, explicó Aranda.

El proyecto Saocom es un desarrollo de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) de Argentina en colaboración con la Agencia Espacial Italiana (AEI). CONAE estuvo a cargo de la construcción pero también contrató a otras empresas para fabricar distintas partes como la CNEA  y la sociedad de investigaciones aplicadas INVAP.

Aranda es uno de los 50 ingenieros de la CNEA, que estuvieron a cargo de la confección de la parte estructural y los mecanismos del radar como la antena SAR, la más grande que se haya construido para cualquier satélite del mundo.

“La antena desplegada mide 10 metros de largo por 4,5 de alto, así que es muy grande el instrumento. Además tiene un amplio espectro de observación”, aseguró Aranda.

“Es importante a nivel país porque el instrumento de la antena SAR va a ser el más grande puesta en órbita, no hay ningún país que tenga una antena SAR como la que se construyó acá”, aseguró Aranda.

“En la CNEA se hicieron también todos los paneles donde se encuentra alojada la antena y los módulos radiantes, que son los encargados de irradiar la microonda desde el espacio para mapear la superficie de la Tierra” contó el ingeniero.

Aranda estuvo a cargo durante ocho años del desarrollo de todos los mecanismos de antenas, y toda la parte del equipo de soporte en tierra y también colaboró con la integración del satélite: el acople del armado de la antena SAR a la plataforma de servicios que se hizo en Bariloche.

El proyecto que inició en el año 2000, ha cumplido con la terminación de la primera fase, pues consta además de un segundo satélite: el Saocom 1B que será lanzado justo un año después en 2019.

El 1B será un satélite idéntico al 1A, ambos de órbita baja (unos 620 kilómetros de la superficie terrestre) de tipo polar sincrónico. El ingeniero explicó que dichos aparatos “no observarán todo el tiempo la misma parte del planeta, pues al rotar van mapeando distintos sectores por lo que se necesitan dos”.

El aparato que pesa tres toneladas, se integrará de manera operacional, junto con los satélites italianos COSMO-SkyMed, formando el Sistema Italo Argentino de Satélites para la Gestión de Emergencias (SIASGE).

“Estos satélites funcionarán en conjunto con los italianos y en principio, brindarán información para Argentina. Si alguna otra parte del mundo necesita de esta información me imagino que se podrá negociar”, conjeturó el especialista.

Desde el Centro espacial Teófilo Tabanera en la ciudad argentina de Córdoba se seguirá la trayectoria y la información que reporte el Saocom 1A. “Allí es donde está la estación que hará todo el tema del seguimiento en tierra”, comentó el ingeniero.

El Saocom 1A superó todas las pruebas de funcionamiento y testeos que se le hicieron en Córdoba, en Falda del Carmen y en Bariloche. El resultado siempre fue satisfactorio.

“Todo funciona mucho mejor de lo esperado, pero bueno siempre hay un componente de incertidumbre, esperemos que salga todo bien”, expresó el especialista.

Además precisó que el contenedor en el que será trasladado tiene una “atmósfera inerte” y está aislado de las radiofrecuencias que pueden afectar la electrónica del satélite, “así que es bastante particular”.

Según adelantó el ingeniero, toda la parte estructural del 1B como son los mecanismos, ya está terminada y solo queda la etapa de ensamblaje que se iniciará en octubre cuando su par logre orbitar con éxito.

 

Fuente: sp.ria.ru

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