Elon Musk está al límite de sus fuerzas. El fundador de la empresa fabricante de automóviles eléctricos Tesla trabaja 120 horas a la semana, pasa tres o cuatro días sin salir de la fábrica, no se toma una semana libre desde 2001, necesita pastillas para conciliar el sueño… Todo por el sacrificio que hace por resolver los problemas de la compañía, un esfuerzo que ya se está cobrando una factura física.

“Este último año ha sido el más difícil y doloroso de mi carrera. Fue insoportable”. Así de categórico se mostró en una entrevista concedida al New York Times en la que repasó la complicada situación de la empresa.

“Pensé que lo peor había terminado”, dijo el magnate nacido en Sudáfrica, repasando la situación de la compañía y su vivencia, pero “lo peor ha pasado desde el punto de vista operativo de Tesla. Desde el punto de vista del sufrimiento personal, lo peor está por venir”.

La empresa está buscando un directivo para que ejerza de ‘número dos’ y quite peso a Musk, que carga a sus espaldas con el peso ejecutivo de toda la marca. Musk soporta un gran estrés, del que culpa a los vendedores en corto que apuestan su dinero a que la compañía pierda valor en bolsa. “Están construyendo desesperadamente una narrativa que posiblemente resulte en la destrucción de Tesla”, lanzó.

Una de las posibilidades para acabar con estos inversores es sacar a Tesla de bolsa, intención que reveló el empresario en Twitter hace un par de semanas. Explicó que el polémico tuit del anuncio, que ha provocado un escrutinio de las autoridades bursátiles, lo hizo de camino al aeropuerto y sin haberlo consultado con nadie. Fue un ejercicio de transparencia del que no se arrepiente y que no ha sido reprendido desde la junta de Tesla, dijo, si bien después de la entrevista reconoció que un miembro le pidió que no tuiteara más sobre la salida de bolsa.

La gran duda es si el anuncio de Musk, que dijo que tenía la financiación “asegurada” para completar la salida de bolsa, tenía fundamentos. Explica que él se refería a un desembolso “potencial” del vehículo inversor de Arabia Saudí. La SEC, la reguladora bursátil americana, se reunirá con el también fundador de SpaceX para aclarar el asunto, ya que podría ser un fraude.

A lo largo de la entrevista Musk destacó su compromiso total con la empresa, con jornadas maratónicas “a expensas de ver a mis hijos y amigos”, dijo emocionado. Incluso llegando a perderse parte de la boda de su hermano en Empúries o pasando su cumpleaños en la fábrica. Reconoció que toma pastillas para dormir y, según fuentes del Times, consume drogas recreativas.

La entrevista tuvo un fuerte impacto económico. Tras la publicación, las acciones de Tesla cayeron este viernes un 8,93%. Al cierre de la Bolsa de Nueva York, los títulos cotizaron a 305,50 dólares tras haber abierto la sesión en 323,50, y la firma terminó el conjunto de la semana con una pérdida de valor del 14,06.

 

Fuente: La Vanguardia y agencias

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