Desde emisoras de radio incendiadas hasta amenazas de muerte, ser periodista en Nicaragua se ha vuelto una hazaña que hoy incluye estar en la mira de caza-recompensas

Como en el Viejo Oeste, aparecen carteles con recompensa en dinero a cambio de cabezas en Nicaragua. Pero esto no aplica para criminales y bandidos, sino para periodistas, considerados “terroristas” por los simpatizantes del régimen de Daniel Ortega.

$5000 dólares es el precio actual que circula en Internet para quien entregue al periodista Yilber Ideáquez,  corresponsal de Radio Corporación en Masaya, una de las zonas sitiadas por el régimen y los paramilitares.

Se le acusa de “desestabilizar y destruir Masaya”. Le llaman “asesino” y “terrorista” por difundir información sobre la represión sufrida por parte de los manifestantes contra el gobierno.

Tanto la asociación internacional de escritores PEN Internacional, como la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa) denunciaron el acoso digital contra el periodista.

“Nos solidarizamos e instamos al Gobierno de Nicaragua cese de inmediato la persecución hacia periodistas y medios de comunicación”, dijo PEN Internacional.

Han habido múltiples protestas de periodistas, sumadas a las manifestaciones en las calles contra el gobierno, para exigir la libertad de expresión en Nicaragua.

En solidaridad con “los periodistas que ejercen, en condiciones muy adversas, el ejercicio de la actividad periodística”, se formó una misión conjunta de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y Reporteros Sin Fronteras (RSF). Ambas organizaciones demostraron y denunciaron que en Nicaragua existe una “política de comunicación de discurso único”. Es decir, que toda historia crítica al régimen es censurada. Por ello solicitaron un alto a la persecución por parte del gobierno.

 

“Vemos claramente un franco retroceso en el ejercicio de la libertad de prensa, vemos que los periodistas están expuestos”, expresó Gustavo Mohme, presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información.

Resaltó también que Ortega no cumplió con su promesa del 2001, cuando como candidato a la presidencia firmó la declaración de Chapultepec que fue adoptada por la Conferencia Hemisférica sobre Libertad de Expresión y que reza: “ninguna ley o acto de gobierno puede limitar la libertad de expresión o de prensa, sin importar el medio que se trate”.

Asimismo, en el 2006, Ortega “prometió el respeto a la libertad de expresión”.

Aunque organizaciones internacionales como Reporteros Sin Fronteras han manifestado su preocupación ante la persecución desatada por el gobierno de Nicaragua y sus simpatizantes en contra de periodistas independiente, esta situación no es reciente.

Ya en 2011, Carlos Alberto Cerda Acuña, director de Canal 15, informó que a Edwin Rodríguez, propietario de la empresa Telecable Condega, fue notificado que sufriría las consecuencias si seguía emitiendo el programa “La Voz del Pueblo”. Cerda Acuña denunció ante el CENIDH (Centro Nicaragüense de Derechos Humanos) las amenazas de muerte dirigidas hacia él por parte de funcionarios gubernamentales.

Las amenazas no fueron solamente verbales ni se limitaron a ese medio. Luego de un tiroteo en las inmediaciones de la Universidad Centroamericana (UCA) y la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), que produjo al menos 8 heridos, sufrió un ataque Tu Nueva Radio Ya.

De acuerdo a los medios del Gobierno,  los mismos que reducen a menos de la mitad las cifras de las víctimas fatales de la represión de los últimos meses (197 versus 450), un grupo de manifestantes incendió Tu Nueva Radio Ya con morteros de fabricación artesanal.

Sin embargo, según testigos del tiroteo, el ataque fue perpetrado por agentes de la Policía Nacional y fuerzas de choque oficialistas que esperaban a los manifestantes, luego la multitudinaria marcha de apoyo a las madres que perdieron a sus hijos en protestas contra el Gobierno.

Asimismo, el director del canal 100 % Noticias, Miguel Mora, denunció y demostró con imágenes el destrozo de vidrios en el canal perpetrado por simpatizantes sandinistas.

Dicho canal,100 % Noticias, ya había sido previamente sacado del aire por seis días al inicio de la crisis, supuestamente por transmitir los brotes de violencia.

Decía el autor George Orwell, autor de la novela 1984 que auguraba cómo sería el mundo bajo el control autoritario del socialismo, que “en tiempos de engaño universal decir la verdad es un acto revolucionario”.

La prensa nicaragüense muestra que dicho acto revolucionario pone en riesgo su vida, propiedad y libertad, e incluso, una involución histórica hacia tiempos de los caza-recompensas.

 

Por Mamela Fiallo

Fuente: panampost.com

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