El aeródromo de Shagol, en la región rusa de Cheliábinsk, acoge durante el mes de agosto los cazas chinos que participarán en Misión de Paz 2018, los ejercicios militares de la Organización para la Cooperación de Shanghái (OCS) que se celebran cada dos años entre sus países miembros, entre los que destacan China y Rusia.

El escuadrón del Ejército Popular de Liberación de China lo conforman dos cazas Shenyang J-11, cuatro cazabombarderos Xian JH-7 y seis aviones de transporte Shaanxi Y-9, según un comunicado difundido por el Distrito Militar Central de Rusia.

Misión de Paz 2018 servirá para poner a prueba la capacidad de los pilotos para reubicarse en aeródromos de reserva, para cubrir a tropas mientras estas se despliegan, para aterrizar, para realizar reconocimientos desde el aire y para lanzar misiles y bombas contra objetivos terrestres, añaden desde el Distrito Militar Central de Rusia.

Los miembros de la OCS —Kirguistán, Tayikistán, Kazajistán, China y Rusia— dedicarán 3.000 soldados y más de 500 unidades de armamento y de material bélico a los ejercicios, que este año adquieren un marcado cariz antiterrorista.

La cooperación militar entre Rusia y China en el marco de la organización ha sido intensa desde 2015, lo que revela el compromiso en materia militar entre estos dos países, explica a Sputnik Alexéi Maslov, director de Facultad de Estudios Orientales de la Escuela Superior de Economía de Moscú.

“[Durante los últimos años] se han llevado a cabo ejercicios militares conjuntos, sobre todo navales, cuyo punto más álgido llegó cuando se formó una tripulación conjunta [de rusos y chinos]. Estos ejercicios no ponen simplemente a prueba la coordinación de los diferentes tipos de tropas, sino también la de unidades individuales (…) Lo más seguro es que ahora experimenten con cómo pueden colaborar Rusia y China en su papel de Estados líderes de la OCS contra el terrorismo y contra cualquier amenaza en Asia central y del este”, explica Maslov.

Añade que los ejercicios cobran más relevancia si cabe porque la situación geopolítica en las fronteras rusa y china pasa por un periodo de inestabilidad en el que se hace necesario demostrar “cooperación táctica, técnica y estratégica”.

Sin embargo, los dos países entienden que la asistencia entre ambos debe ir más allá de la dimensión militar. De ahí que el concepto chino de ‘Un cinturón, una ruta’ y la iniciativa rusa de cooperación en el marco de la Comunidad Económica Euroasiática cobre especial importancia en 2018.

“Rusia y China hace poco firmaron un acuerdo [económico] en el que se habla de desarrollar conjuntamente infraestructuras y proyectos de inversión e, incluso, de hacer lo mismo con las tecnologías de la información. Estamos pasando de una etapa en la que simplemente se comercia a una en la que se va a cooperar a niveles muy elevados. Esa etapa permitirá expandir el comercio hasta los 100.000 millones de dólares para finales de 2018 y que esa cifra aumente entre un 5% y 6% anualmente”.

A ello se añade que la inquietud por la política de sanciones es compartida por ambos países. Un tema sobre el que Moscú y Pekín deberán tratar en el foro económico que se celebrará en Vladivostok en septiembre.

 

Fuente: sputniknews.com

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