Las posiciones y medidas adoptadas por el actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hace que muchos de sus tradicionales socios se alejen cada vez más del país norteamericano. Pero… ¿es real la posibilidad del surgimiento de un eje geopolítico antiestadounidense?

Las sanciones, aranceles y tuits de Donald Trump, presidente de Estados Unidos, han logrado arruinar las relaciones del país norteamericano con muchas naciones con las cuales EEUU siempre ha mantenido buenas relaciones bilaterales. Esos tradicionales socios estadounidenses, además, se acercan cada vez más el uno al otro.

Las relaciones entre Rusia y Alemania

Mientras Vladímir Putin, presidente de Rusia, y Angela Merkel, canciller de Alemania, discutían el proyecto Nord Stream 2, los estadounidenses acordaban las sanciones contra los socios europeos del gasoducto. Además de las compañías involucradas en la colocación de las tuberías, Washington decidió castigar a los bancos que financian el proyecto.

Como anticipando la reacción de EEUU, durante las conversaciones con el presidente ruso, Merkel puso de relieve que el Nord Stream 2 era un tema de largo plazo y que no se debería buscar un lado político en ello. Putin estuvo de acuerdo. La postura común ruso-alemana en la cuestión del gasoducto fue el primer golpe a EEUU, afirma la columnista de Sputnik Galia Ibraguímova.

El segundo golpe vino cuando Putin y Merkel expresaron su “preocupación mutua” por la guerra comercial encabezada por Estados Unidos. Los líderes de Rusia y Alemania, además, también se manifestaron contra la retirada unilateral de EEUU del acuerdo sobre el programa nuclear iraní.

Las consecuencias de la imprevisibilidad de Trump

La posición común de Rusia y Alemania en una serie de cuestiones ha provocado una ola de discusiones en varios países occidentales. Algunos periodistas y expertos europeos han empezado incluso a hablar acerca de un nuevo eje geopolítico emergente, lo cual surge debido a la inestabilidad en las relaciones con EEUU y la imprevisibilidad de Trump. Dicho eje podría contar también con Turquía, Irán y China, afirma la columnista.

Sin embargo, Andréi Deviatkov, investigador del Instituto de Economía de la Academia de Ciencias de Rusia (RAN), consideró que la demostración de unidad política y diplomática entre Rusia y Alemania no es una razón suficiente para suponer el surgimiento de un nuevo eje.

“Las medidas de respuesta a la imprevisibilidad de Trump son algo en lo que Moscú y Berlín coinciden. Pero la agenda de intereses comunes [de esos países] es más amplia”, afirmó Deviatkov.

Según el experto, un indicativo de que los intereses comunes de Rusia y Alemania van más allá de una agenda antiestadounidense es el tránsito del gas ruso a través del territorio de Ucrania, una medida que la Unión Europea insiste en preservar.

Para el socio más cercano de Rusia en Europa, Austria, la medida también es rentable: el tránsito ucraniano permite inyectar anualmente hasta 30.000 millones de metros cúbicos de gas en Baumgarten, la mayor estación de distribución de gas natural del país.

Para Deviatkov, este tema fue el centro de las conversaciones entre el presidente ruso Vladímir Putin y Sebastian Kurz, el canciller Federal de Austria, en un encuentro que tuvo lugar el 18 de agosto, tras la boda de la ministra de Exteriores del país, Karin Kneissl.

Irán y la cuestión siria

La cuestión siria, sobre la cual Rusia intentó dialogar con EEUU durante mucho tiempo, también es uno de los intereses comunes entre Moscú y Berlín. Después de la liberación de la mayor parte del territorio sirio de los yihadistas de ISIS —autodenominado Estado Islámico, organización terrorista proscrita en Rusia y otros países—, surgió la cuestión del retorno de los refugiados sirios a su patria. Para eso, sin embargo, es necesario primero restaurar la infraestructura destruida por la guerra en el país.

En julio del año corriente, Putin hizo un llamamiento a la comunidad internacional para proporcionar asistencia humanitaria a Siria, lo que también reduciría la carga de la migración en Europa. Donald Trump, por su parte, consideró que asignar fondos para la restauración de Siria no era deber de Estados Unidos, sino de “otros países ricos”. La Unión Europea también se mostró escéptica sobre la propuesta del presidente ruso. Sin embargo, la inclusión del tema en las conversaciones entre Putin y Merkel podría indicar un cambio en el punto de vista europeo.

“La cuestión siria está relacionada con un problema político interno clave para Merkel: los refugiados. Alemania y Rusia están interesadas en que se lleven a cabo elecciones en Siria y que se proporcionen las condiciones socioeconómicas necesarias para el renacimiento del país”, subrayó Deviatkov.

El diálogo ruso-alemán sobre la restauración de Siria fue apoyado por Irán, lo que estaría relacionado con el deseo de Teherán de mantener su presencia en Siria en el período de la posguerra, consideró Yulia Sveshnikova, especialista en estudios iraníes.

“Irán ha invertido mucho en este país, pero es la profunda participación de Teherán en el conflicto sirio lo que está frenando la ayuda europea”, afirmó la experta a Sputnik.

La reanudación de las sanciones estadounidenses limita la capacidad de Teherán de influir en la situación siria. Sveshnikova duda de la posibilidad de Irán de ofrecer algo concreto para la restauración del país.

“A Irán le gustaría obtener el máximo beneficio de las contradicciones entre EEUU, Europa, Turquía, Rusia y China, pero estos son todos movimientos tácticos”, apuntó Sveshnikova.

La experta se mostró escéptica acerca de la perspectiva de crear un eje geopolítico con la participación de países que enfrentan sanciones o aranceles altos por parte de EEUU.

“Todos los participantes en el bloque propuesto son pragmáticos y actúan basándose en la situación y en sus diversos intereses”, subrayó Sveshnikova.

Los intereses de China y Turquía

Turquía aprobó la agenda de las conversaciones ruso-alemanas. Después del deterioro de las relaciones con Washington, Ankara apoya firmemente a los oponentes estadounidenses. Sin embargo, los expertos cuestionados por Sputnik dudan de que Turquía cambie completamente sus relaciones con el país norteamericanos a otros socios.

Para Vladímir Avatkov, director del Centro de Estudios Orientales de Rusia, Ankara continuará buscando un equilibrio en las relaciones con EEUU mediante el acercamiento a Europa, Rusia y China. En cuanto al interés de Turquía en crear un eje antiestadounidense, el experto cree que todo depende de las circunstancias.

“Estados Unidos domina la economía global, lo que hace que Turquía olvide los viejos agravios”, afirmó.

China tiene el mismo interés situacional en la configuración de un eje antiestadounidense. Aunque Pekín fue uno de los primeros en sufrir con los mayores aranceles aduaneros, los chinos están tratando de negociar con la Casa Blanca.

De acuerdo con Alexandr Gabúyev, director del programa ‘Rusia en la región de Asia y el Pacífico’ del Centro Carnegie de Moscú, incluso si asumimos que algo saldrá de una supuesta unión contra EEUU, lo más importante es cuál sería la agenda común de dicha unión. El experto consideró que todos los países de este supuesto eje tratarán de restablecer las relaciones con Washington. La única pregunta es cuándo y en qué términos.

 

Fuente: sputniknews.com

Anuncios