El régimen de Nicolás Maduro ha implementado la mentira como política de Estado. Para la dictadura, en Venezuela no hay suicidios; no hay emigración masiva; no hay escasez de alimentos, medicamentos, ni pasaportes. Su intención es maquillar la realidad sin importar a quién desprestigia, destruye o persigue.

La noche de este miércoles 5 de septiembre, Diosdado Cabello, el segundo hombre más poderoso del chavismo, aseguró que el PanAm Post es un medio que carece de ética periodística, tras un artículo publicado el pasado 3 de septiembre, titulado Emigrar o suicidarse: las salidas desesperadas que toman los venezolanos.

La verdad es que cada vez que Diosdado Cabello y otros funcionarios del régimen mencionan a PanAm Post para criticar su trabajo, aumenta la lectoría, los seguidores y las voces de apoyo a este medio, como respuesta a la autocensura o el miedo que el Gobierno pretende crear.

Que Diosdado Cabello asegure que es “mentira” que en Venezuela hay suicidios por la severa crisis humanitaria que enfrentan los venezolanos, es ruin y miserable porque se conoce su real intención de no atacar el problema de raíz.

Pero ya que Cabello niega la realidad, PanAm Post presenta algunos nombres, apellidos y cifras de casos de suicidio en Venezuela tras la crisis causada por el socialismo.

El pasado 1 de mayo se conoció del suicidio de Gleniz Araca, madre de Daniel Queliz, una de las primeras víctimas mortales que se cobró la represión el pasado 10 de abril de 2017, durante las protestas antigubernamentales.

Araca no pudo soportar el dolor que le causó el conocer la muerte de su hijo, y menos la impunidad que ronda el caso; pues aunque dos funcionarios policiales están supuestamente detenidos por el asesinato de Daniel, se conoció que los imputados salen de prisión cuando quieren y hasta los dejan movilizarse a sus casas.

El sábado 24 de febrero de 2018, Pedro Fernández, de 78 años, se lanzó al vacío desde el piso 12 en el estado Vargas, el litoral central de Venezuela.  Dejó una nota en la que explicó que tomó esa determinación porque sufría de cáncer de próstata y tenía dificultades para adquirir los medicamentos. En la misiva afirmó que no quería ser un problema para su familia.

Otro caso es el del doctor Carlos Amundaray, quien decidió suicidarse tras sufrir una profunda depresión, pues se encontraba afectado por la muerte de neonatos a causa de la falta de insumos en el país. El día que decidió quitarse la vida, fallecieron tres recién nacidos en el hospital donde trabajaba.

Lo mismo sucedió con el empresario Norberto Amaya, mejor conocido en el mundo gastrónomico como “Tito”, quien a sus 77 años decidió suicidarse, horas después que Nicolás Maduro anunciara entre sus medidas económicas un aumento unilateral de salarios que pone en peligro la “supervivencia” de las empresas en el país. “Tito” era dueño y socio de varios restaurantes en la región Central de Venezuela.

Pero los casos de suicidio en Venezuela que ahora se ven de forma constante, no son las únicas huellas que deja el socialismo; pues también se conocen casos de venezolanos en el exterior que tras fuertes depresiones deciden acabar con sus vidas.

En Lima, por ejemplo, un venezolano migrante intentó suicidarse lanzándose al metro de la capital peruana. El hombre sobrevivió, pero los médicos tuvieron que amputarle una pierna.

Un caso similar sucedió en Argentina: Enrique Martínez, un ingeniero venezolano, anunció a través de su cuenta en la red social Twitter, el fallecimiento de su joven hijo, quien había decidido emigrar a Argentina, pero que “en medio de una fuerte depresión, la soledad y la angustia decidió quitarse la vida”.

Estos son solo algunos de los cientos de casos de suicidio que existen en Venezuela y que se suman a otros emblemáticos como el de Rodolfo González “el aviador”, quien se quitó la vida en los calabozos de la policía política, el tenebroso Sebin, tras haber sido detenido injustamente y sin que nunca se iniciara un juicio en su contra.

Venezuela, la nación que según estudios fue en algún momento considerada el “país más feliz del mundo”, pasó a ser el país de las muertes, de la tristeza y de los suicidios tras el incremento de la crisis humanitaria, de la indolencia y criminalidad auspiciadas por el régimen de Nicolás Maduro.

Para el régimen de Nicolás Maduro estas muertes no existen y asegura que todo se trata de un “show” montado por Estados Unidos y el capitalismo.

Las cifras extraoficiales de suicidios, según el Observatorio Venezolano de la Violencia, reportan que desde 2016 se registró un incremento “marcado y notable”, donde se presenta una tasa de suicidio que ronda entre 15 y 17 por cada 100 mil habitantes, frente a la media mundial de 11,5.

El informe de la ONG revela que los primeros indicios se vieron a finales de 2016, pero que el año pasado (2017) más de 150 personas se quitaron la vida. La tasa de suicidios cerró en 19,09 por cada cien mil habitantes, la más alta en Venezuela en los últimos 30 años.

Pero además de los suicidios, Diosdado Cabello asegura que la emigración venezolana también es un “show”. Dice que es mentira que miles de venezolanos han decidido salir a pie para llegar a otros países, ante la desesperación de una crisis humanitaria que tiende a agravarse.

Pero aunque dentro del chavismo la orden es negar y burlarse de la migración masiva de venezolanos, las cifras son inocultables; pues países de la región se han visto obligados a asumir medidas conjuntas para favorecer y ayudar a quienes huyen de la dictadura.

Los números son reales, oficiales y dejan en evidencia que el régimen miente descaradamente.

Hasta 2009, con Hugo Chávez como presidente, se estimó que más de 1 millón de venezolanos habían emigrado; sin embargo, entre 2012 y 2015, la emigración de creció un 2.889 %, sumando 1,8 millones fuera del país.

Desde 2015 hasta 2018, el flujo de migrantes venezolanos aumentó 900 %. De acuerdo con la Organización Internacional para las Migraciones, en tres años, la cantidad de venezolanos en el exterior pasó de 700.000 personas a más de un 1,5 millones regadas por el mundo.

Colombia, por ejemplo, el país más afectado por la “estampida” de venezolanos, emitió un informe con fecha de agosto 2018, en el cual se establece que en ese país hay 935.593 venezolanos.

Por su parte, las cifras oficiales de Perú revelan que en ese país hay 400.200 ciudadanos venezolanos. De acuerdo con el Ministerio de Interior, a la nación andina ingresan diarariamente entre 2.800 y 3.500 venezolanos.

Según datos oficiales vigentes, en Argentina hay 88.357 venezolanos radicados, en Brasil 30.800 y en Chile unos 300.000.

Y es que los comunistas en general, desde el ex presidente Hugo Chávez, Nicolás Maduro y hasta Diosdado Cabello, tienen un profundo desprecio por la verdad para hacer política. Mienten sobre los constantes apagones, sobre supuestos atentados, sobre el hambre y la crisis misma.

PanAm Post es un medio que con mucho trabajo ha ganado credibilidad y respeto; mientras que por el contrario Diosdado Cabello es el político más rechazado en Venezuela, incluso dentro de las mismas filas del chavismo; él jamás ha podido ganar nada con sus propios votos. Así que los venezolanos y los países del mundo tienen claro a quién creerle.

 

Por Sabrina Martín

Fuente:panampost.com

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