Internado en el hospital Albert Einstein desde el viernes pasado, Jair Bolsonaro fue uno de los ausentes del debate presidencial en la TV Gazeta de San Pablo. Es, obvio, a consecuencia del ataque que lo sacó físicamente de la contienda electoral cuando faltan apenas 28 días para el primer turno, el 7 de octubre. Sus partidarios creen, sin embargo, que esa salida temporaria del rodeo se verá fuertemente compensada por la gran exposición del candidato ultraderechista, los últimos cinco días, a la TV y medios de difusión masivos, lo que llevó a su núcleo íntimo de campaña a decir que “no hay mal que por bien no venga”. Ilusionados con el empuje que podría tener en intenciones de voto, a partir de esta “victimización” del diputado, quienes manejan su publicidad continúan con una apuesta firme en las redes sociales.

De hecho, esa experiencia de los “bolsonaristas” en el manejo de esos medios servirá para medir qué impacto real tienen en una campaña política masiva. El último mensaje publicado por su grupo de publicistas en la página de Facebook del candidato, en la media tarde de este domingo, afirma: “Continuamos adelante en la disputa y contamos con la espontánea ayuda de siempre de cada uno de nosotros. ¡No estamos afuera de la carrera! No le daremos ese gusto a quién nos deseó este desenlace. ¡Brasil por encima de Todo! ¡Dios por arriba de todos nosotros!”. En otro mensaje que circuló intensamente entre los adherentes al diputado, éste aparece en su cama del hospital con los dedos pulgar e índice en la forma de armas de fuego. Y esto a pesar de la solidaridad que le prestaron sus adversarios en la contienda, quienes condenaron sin excepciones el violento ataque contra el candidato del Partido Social Liberal.

Por el momento, las repercusiones tienen mucha amplitud en la prensa pero escasa reacción popular. Sus seguidores habían convocado este domingo para una manifestación en la Paulista, la avenida emblemática de San Pablo, para expresar su apoyo al diputado. Sin embargo, lograron atraer a solo un centenar de militantes. Se destacaba, entre ellos, un grupo de mujeres con un cartel en el que defendían la libre portación de armas. Un acto similar, en Río de Janeiro, tampoco atrajo a las masas. Esto sugiere que sus votantes no lograron aun digerir el significado del ataque que recibió “el mito”, como llaman a Bolsonaro. Así como se intuye que la victimización puede atraer electores, también puede incrementar el alto nivel de rechazo que exhibe en las encuestas. Según la última consulta de Ibope, la aversión al postulante de la ultraderecha ya llegó a 44% de los consultados. En gran medida obedece al comportamiento simplista que demuestra el parlamentario en sus discursos: es un transmisor de la dualidad “bien-mal”, donde lógicamente su figura se coloca del lado de los buenos.

Uno de los allegados al presidenciable, el diputado Magno Malta, sostuvo que a su juicio, el atentado sirvió. “Lo que era un limón (el ataque) se convirtió en limonada”. El hijo del postulante, Flavio Bolsonaro fue más directo. Sostuvo en relación al papel de la prensa brasileña: “Ustedes acaban de eligir el próximo presidente. Y va a ocurrir en la primera vuelta”. Ambos, que pertenecen al círculo rojo del candidato, mostraron la euforia que caracteriza al equipo de campaña bolsonarista. Para ellos el ataque “abrió una nueva etapa en la carrera electoral”. Y están convencidos de los réditos electorales que tendrá todo el episodio.

Todavía falta ver si esto será o no una realidad. Incluso, va a depender de la moderación del propio presidenciable ,que días antes de recibir la cuchillada llegó a decir: “Vamos a fusilar a los petrallas”. Esta última palabra es sinónimo de la militancia del PT en sus filas. Es probable que poco a poco se imponga el discurso de los adversarios, incluidos los de izquierda, centro y centro derecha, que proclaman la necesidad de terminar con expresiones radicales que abren grietas en la sociedad. Lo peor para ellos es quién quedó como su reemplazo en el codo a codo con la gente. Se trata del general Hamilton Mourao, quien salió del ejército hace poco.
Una cosa es Bolsonaro con un mensaje de usar la violencia contra la violencia. Y otra cosa es este militar con las mismas expresiones, y hasta peores. En una entrevista con Globo, Mourao dijo que no se puede descartar la hipótesis de un “auto golpe” militar si hubiera en el país un caso de “anarquía generalizada”. El mismo general le puso nombre y apellido, claro que sin ninguna clase de pruebas, a la identidad política del atacante, Adelio de Oliveira. “Es del PT”, aseveró. Antes habían tratado de ligarlo al Partido Socialismo y Libertad.
Por Eleonora Gosman
Fuente: clarin.com
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