Académicos reunidos en un seminario sobre las relaciones entre China y América Latina y el Caribe han incidido en la necesidad de aumentar el conocimiento mutuo de las partes y los intercambios culturales.

A lo largo de los dos días del II Seminario “China y América Latina y el Caribe: Diálogo entre civilizaciones”, que se ha celebrado este fin de semana en la ciudad oriental de Nanjing, los participantes han recurrido con frecuencia a la referencia de la conocida como Nao de China o Galeón de Manila, barcos que cruzaban el océano Pacífico desde el siglo XVI cargados de productos con destino fundamentalmente a Acapulco, en México, y que muestran que los contactos entre China y América se remontan a hace varios siglos.

En la actualidad China apuesta por la conexión con América Latina y el Caribe a través de la extensión de la Ruta Marítima de la Seda del Siglo XXI, una de las partes de la Iniciativa de la Franja y la Ruta propuesta hace cinco años por el presidente Xi Jinping.

El profesor y director del Centro de Investigación Veracruz-China de la Universidad Veracruzana de México, Aníbal Zottele, consideró que la Iniciativa de la Franja y la Ruta “no hay que verla tanto por el lado comercial” y hay que “plantearla también con inversión, infraestructura, financiamiento, intercambio de bienes culturales” y la labor de periodistas de ambos lados.

La “gran diferencia” entre China y algunos países desarrollados de Occidente es que el país asiático “pretende un diálogo donde no impone visiones”.

El experto señaló que en los últimos años el comercio entre China y América Latina creció mucho, pero “no creció de la misma manera el conocimiento recíproco”, que va “rezagado”, y el papel que la Iniciativa de la Franja y la Ruta debe “privilegiar” es el de encuentro entre sectores sociales. Entre los temas que requieren más atención citó el del aprendizaje del idioma.

En el seminario también expuso su visión el artista y director colombiano Rodrigo Escobar-Vanegas, para quien es necesario “que nazca el amor desde la infancia”, buscar las similitudes y la comunicación de persona a persona para avanzar en el conocimiento mutuo y en los intercambios entre ambas partes.

“El amor implica respeto y aceptación de la diferencia. No se puede amar transformando al otro”, manifestó y señaló que el arte que no requiere de competencia lingüística puede servir para elevar la comprensión mutua y, en ese sentido, los artistas tienen “una labor política y social” en el acercamiento.

El director del Centro de Investigación de Culturas Sociales del Instituto de América Latina de la Academia de Ciencias Sociales de China, Guo Cunhai, apuesta en el libro “China y América Latina y el Caribe: Diálogo entre civilizaciones”, presentado en su versión en chino en el seminario, por cinco vías para el diálogo entre civilizaciones.

Estos canales son el aprendizaje de los idiomas, la difusión cultural, la traducción y publicación de libros, los intercambios académicos y el diálogo entre los medios de comunicación.

Por su parte, el profesor y director del Centro de Estudios Iberoamericanos de la Universidad Normal de Jiangsu Zhu Lun opinó que los académicos chinos deben “adoptar el lenguaje y discurso internacionales” para hacer llegar su mensaje o, de lo contrario, no lograrán “el reconocimiento de los colegas” de otros países.

Eduardo Daniel Oviedo, profesor de la Universidad Nacional de Rosario, en Argentina, resaltó que en la Franja y la Ruta, uno de los elementos que más va a influir es el diálogo entre civilizaciones, por lo que llamó la atención sobre este aspecto en China y América Latina.

Por su parte, el investigador del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Changzhou Esteban Zottele subrayó el papel de la educación para el entendimiento de la Franja y la Ruta en Latinoamérica, en donde esta iniciativa es todavía poco conocida.

 

Fuente: xinhuanet.com

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