El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a causar polémica este jueves al negar en una serie de tuits que casi 3.000 personas murieran en Puerto Rico como consecuencia de los huracanes que azotaron a la isla en 2017.

En sus más recientes comentarios sobre el tema, Trump puso en duda un estudio de la Universidad George Washington que afirma que los fallecidos a causa de los ciclones María e Irma no fueron 64, como se dijo en un inicio, sino 2.975.

“3.000 personas no murieron en los dos huracanes que azotaron a Puerto Rico”, escribió Trump en Twitter, aunque no ofreció pruebas de su afirmación.

El mandatario también aseguró que cuando abandonó Puerto Rico días después del paso del huracán María, apenas se contabilizaban entre 6 y 18 personas muertas, y que las cifras del controversial estudio de Georgetown son una treta de los demócratas para hacerlo lucir “tan mal como sea posible”.

“Si una persona muere por cualquier causa, como la vejez, la agregan a la lista. Mala política”, escribió.

La administración Trump ha sido duramente criticada en los últimos meses desde algunos sectores por la respuesta que se dio desde el gobierno estadounidense a la destrucción causada en Puerto Rico, sobre todo por el huracán María, que dejó a gran parte de la isla sin luz ni agua potable durante meses.

En distintos momentos Trump ha catalogado la respuesta de su gobierno ante el desastre como “fantástica”. Pero no todos comparten la misma opinión.

Sus más recientes comentarios sobre este tema tienen lugar cuando otro peligroso fenómeno meteorológico -el huracán Florence, que podría traer inundaciones catastróficas- se cierne sobre la costa este de Estados Unidos.

“Que dios nos ayude”

Por mucho tiempo, el gobierno de Puerto Rico estimaba el número de muertos tras los huracanes Irma y María en solo 64, aunque siempre reconoció que la cifra probablemente era mucho más alta.

El estudio de la Universidad George Washington -que fue comisionado por el propio gobierno puertorriqueño-elevó la cifra a 2.975 luego de incluir no solo aquellas personas fallecidas por ahogamiento o el colapso de viviendas, sino también a quienes murieron en los seis meses posteriores como resultado de la falta de atención médica, electricidad y agua potable.

En mayo pasado, investigadores de salud pública de la Universidad de Harvard publicaron otro estudio que estimaba que el número de muertos era aún mayor: cerca de 4.600.

Pero el presidente estadounidense se ha mantenido en su posición de que las muertes no fueron tan numerosas y, en su lugar, ha acusado a los funcionarios puertorriqueños de incompetencia.

Al ser preguntado esta semana sobre el tema, Trump dijo que el control de daños después del huracán María “es uno de los mejores trabajos que se hayan hecho”.

“Hemos puesto miles y miles de millones de dólares en Puerto Rico y fue muy difícil. Creo que la mayoría de la gente allí realmente aprecia lo que hemos hecho”.

Una de sus más acérrimas críticas, la alcaldesa de Puerto Rico, Carmen Yulín Cruz, respondió: “Si él piensa que la muerte de 3.000 personas es un éxito, que dios nos ayude a todos”.

Yulín también rebatió las más recientes declaraciones del presidente.

“Señor Trump, puede intentar intimidarnos con sus tuits, pero nosotros sabemos que nuestras vidas importan”, tuitéo.

En agosto, la alcaldesa describió la respuesta del mandatario ante los huracanes que han azotado la isla como “una mancha en su gobierno”.

Puerto Rico logró restaurar el servicio eléctrico en agosto, 11 meses después del golpe de María, y un informe reciente dice que el 8% de la población se vio forzada a abandonar la isla por causa de los graves daños que dejó la tormenta.

Ciudadanos” de segunda clase”

Otro que no concuerda con la versión del presidente es el gobernador de la isla, Ricardo Rosselló.

Al ser preguntado sobre el tema, Rosselló dijo a la cadena de televisión CBS: “Es imposible que haya habido una respuesta “fantástica”, en tanto somos tratados como ciudadanos de segunda clase”.

En un comunicado emitido esta semana, el gobernador dijo que María era “el peor desastre natural en nuestra historia moderna”.

Rosselló se refirió una vez más a la eterna llaga que es la relación de Estados Unidos con Puerto Rico, un estado libre asociado a la nación norteamericana con una población de 3.3 millones de personas.

“Ninguna relación entre una colonia y el gobierno federal podría ser calificada como ‘exitosa’, porque los puertorriqueños carecen de ciertos derechos inalienables de los que gozan nuestros compatriotas en Estados Unidos”, dijo Rosselló en el comunicado.

“Nuestra infraestructura básica fue devastada, miles de los nuestros perdieron sus vidas y muchos otros aún luchan”.

Ayuda que nunca llegó

Trump ha alabado su manejo de las consecuencias de los desastres que han azotado a Puerto Rico, e incluso llegó a decir que el número de muertos era relativamente pequeño en comparación con una “catástrofe real como Katrina”, el huracán que devastó parcialmente al estado de Luisiana en 2005 y se cobró la vida de unas 1.200 personas.

El mandatario también ha asegurado que instancias del gobierno federal como la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en ingles) han jugado un papel importante en la acciones paliativas.

Pero esta semana se conoció que millones de botellas de agua destinadas a las víctimas de María en Puerto Rico nunca llegaron a su destino, un año después desastre.

La Administración de Servicios Generales (GSA) de Puerto Rico dijo que había20.000 palés de agua embotellada abandonadas en un terreno en Ceiba, una ciudad al noreste de la isla.

El director de la GSA, Ottmar Chávez, dijo que se dio cuenta de la existencia del agua embotellada el martes y que no tiene idea de cómo llegó ni cuanto tiempo ha pasado allí.

Chávez dijo que su agencia había recibido quejas sobre el sabor y el olor del agua, y que FEMA debería aceptar la responsabilidad.

Un alto funcionario de FEMA dijo a CBS que la agencia “pagaría” si se prueba que fue su responsabilidad.

Las autoridades puertorriqueñas han culpado previamente a FEMA de la mala gestión en las acciones de socorro a los puertorriqueños.

El huracán María tocó tierra en Puerto Rico a mediados de septiembre de 2017, luego de degradarse a categoría cuatro, con vientos de 225 kilómetros por hora y lluvias torrenciales.

 

Fuente: bbc.com

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