El Gobierno chino expresó su enérgico repudio a las sanciones unilaterales que Washington le impuso por su colaboración militar con Rusia.

“Exigimos con firmeza a Estados Unidos rectificar sus errores y levantar sus sanciones, de lo contrario tendrá que afrontar las consecuencias”, dijo el portavoz de la Cancillería china, Geng Shuang, en una rueda de prensa en Pekín.

El 20 de septiembre, el Gobierno estadounidense impuso sanciones unilaterales al Departamento de Equipos Militares de China y a su director, Li Shangfu, por la adquisición de 10 aviones de combate Su-35 en diciembre de 2017 y los avanzados sistemas antiaéreos S-400.

“Las acciones de Estados Unidos violaron burdamente los principios de las relaciones internacionales”, subrayó Geng.

El diplomático aseveró que la colaboración entre Rusia y China, en particular en el ámbito de la defensa, se desarrolla en el marco del derecho internacional y no pretende afectar a terceros países.

“Esta cooperación busca defender los intereses legítimos de los dos países, la paz regional y la estabilidad”, detalló.

Geng enfatizó que su Gobierno seguirá la cooperación estratégica con Rusia pese a las sanciones impuestas por Washington.

“China y Rusia son socios estratégicos (…) Continuaremos implementando con Rusia los acuerdos logrados entre los líderes de nuestros países”, puntualizó.

El Gobierno norteamericano amenazó también a la India con restricciones unilaterales si adquiría los avanzados sistemas antiaéreos rusos S-400.

Jugar con fuego

Desde Rusia también han cuestionado el nuevo paquete de restricciones que Washington le impuso el 20 de septiembre.

“Jugar con fuego es una estupidez, porque podría resultar peligroso”, advirtió el viceministro de Exteriores ruso Serguéi Riabkov, al comentar las medidas restrictivas estadounidenses contra 27 particulares y seis empresas, entre ellas la planta de Sukhoi que produce avanzados aviones.

El vicecanciller sugirió a los “operadores de la maquinaria de sanciones” no olvidar la estabilidad global que “están minando de forma irreflexiva al instigar la tensión en las relaciones entre EEUU y Rusia”.

El último paquete de restricciones ya es el número 60 desde 2011, lo que lleva a pensar que las sanciones contra Rusia son para EEUU “una especie de pasatiempos nacional”.

Las múltiples listas negras, según Riabkov, se empiezan a solapar una a la otra y evidencian que las sanciones no surten efecto.

“Está a la vista el prurito de políticos estadounidenses, muchos de los cuales, presas del concepto de su propia excepcionalidad, esperan imponerle sus condiciones a Rusia con un poquito más de presión. Nunca y nadie lo va a conseguir”, subrayó el viceministro.

Desde Sarajevo, el ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov, indicó que las nuevas sanciones estadounidenses ponen de relieve la competencia desleal por parte del Gobierno de ese país.

“En cuanto a las sanciones anunciadas por EEUU contra personas y entidades rusas, ya hemos dejado de sorprendernos, en particular, las sanciones contra la empresa Sukhoi (…) son una nueva manifestación de la competencia desleal”, dijo Lavrov.

Estados Unidos lleva años imponiendo sanciones unilaterales a Rusia con distintos argumentos.

Uno de sus pretextos fue el supuesto envenenamiento del exagente del espionaje británico Serguéi Skripal y su hija Yulia con una toxina mortal en la ciudad británica de Salisbury, en marzo pasado.

Washington también usó como argumento el referéndum que llevaron a cabo los habitantes de Crimea en marzo de 2014 para escindirse de Ucrania y unirse a Rusia en busca de prosperidad.

En febrero de ese mismo año en Ucrania se produjo un golpe de Estado y hasta ahora ese país sigue sumergido en un conflicto armado interno.

Estados Unidos además impuso restricciones unilaterales a Rusia por una supuesta interferencia en las elecciones presidenciales de 2016 en las que Donald Trump derrotó a la oficialista Hillary Clinton contra todo pronóstico.

La presunta intromisión rusa en el proceso electoral de EEUU fue desmentida tanto en el Kremlin, que calificó las acusaciones de totalmente infundadas, como en la Casa Blanca.

Rusia también apuntó en varias ocasiones a la inconsistencia de las acusaciones occidentales de su responsabilidad por el caso Skripal, así como rechazó su implicación en el conflicto ucraniano.

 

Fuente: sputniknews.com

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