Ha pasado un año desde que la región del Kurdistán iraquí, que obtuvo su estatus de región semiautónoma después de la Guerra del Golfo de 1991, realizó un referendo independentista que fracasó.

Este 30 de septiembre se celebran elecciones parlamentarias y, aunque los resultados solo se conocerán 72 horas después de que se cierren las urnas a las 6:00 p.m. (hora local), se espera que las dinastías políticas que dominan la región extiendan su poder.

3,3 millones de electores estuvieron llamados a las urnas para elegir a 111 diputados del parlamento, incluidos 11 para minorías étnicas. Se presentaron 709 candidatos, pertenecientes a 29 partidos y tres coaliciones, entre los que sobresalen el Partido Democrático (PDK) de Masud Barzani y la Unión Patriótica (PUK), ahora dirigida por Qabad Talabani, hijo del fallecido presidente iraquí Yalal Talabani.

Barzani, líder del KDP, que lideró el referendo del 25 de septiembre de 2017 para separarse de Irak, ha mantenido una base de apoyo a pesar de que su campaña provocó una dura reacción por parte de Bagdad, y también generó que los kurdos fueran privados de ciertos territorios y de su autonomía económica.

De hecho, muchos kurdos han manifestado su inconformismo con las dinastías Barzani y Talabani, que han gobernado durante décadas, pues consideran que hay mucha corrupción y dificultades económicas para los cerca de 6 millones de habitantes que viven en la región.

Una oposición débil y alta abstención en las urnas

Los partidos de oposición kurdos obtuvieron malos resultados cuando Irak celebró elecciones federales en mayo. Gorran, el principal movimiento opositor, se ha visto debilitado por las luchas internas y la muerte de su fundador y líder, Nechirvan Mustafa, en 2017.

El número de votantes se ha reducido en las recientes elecciones debido a que la política estancada de la región productora de petróleo, los sueldos no pagados en el sector público y la corrupción han socavado la fe de la población en la política.

“Las elecciones serán relativamente influyentes a nivel nacional”, afirmó el analista político kurdo Saman Noah, debido a que el PDK y PUK pidieron posponer la elección del presidente de la República para después de los comicios kurdos, precisamente para medir fuerzas e imponer a su candidato a la jefatura de Estado. Dichos comicios están programados para el 2 de octubre.

La idea de la independencia en el Kurdistán iraquí, lejana

El referendo independentista de 2017 prometió encaminar a los kurdos de Irak hacia un territorio nacional y casi el 93 por ciento votó a favor de la independencia en esa oportunidad, a pesar de la presión del gobierno central en Bagdad y las amenazas de los vecinos Turquía e Irán.

Sin embargo, una rápida reacción de Bagdad afectó esas perspectivas. Las relaciones de la región kurda con el gobierno central han mejorado, pero la dura prueba le costó mucho.

Durante la campaña, ninguna fuerza ha vuelto a defender la idea de la independencia y, en cambio, “han manifestado su intención de fortalecer las relaciones con Bagdad”, dijo Noah.

Pese a esto, algunos votantes mostraron optimismo sobre el futuro. Salar Karim llegó a una mesa de votación con su esposa y dos niños pequeños, todos vestidos festivamente para la ocasión. “Hoy es un día histórico para los kurdos”, dijo Karim, de 50 años. “Podemos elegir nuestro parlamento como es nuestro deber. Me siento bien hoy”.

 

Por Leonardo NIño

Fuente: france24.com

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