La “carrera espacial”, en la que competían las grandes naciones industriales unas contra otras, es hoy una carrera por cooperar con otros; sobre todos con los nuevos “jugadores” como China, India o Sudáfrica.

En los años 50, 60 y 70 la carrera espacial se libraba únicamente entre los EE.UU. y la Unión Soviética. “Hoy son más de 70 naciones las que quieren llegar al espacio”, explica Jan Wörner, director general de la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés). Él está convencido de que cuánto mayor sea el número de naciones, que participen en la carrera espacial, mayores serán también las posibilidades de alcanzar las metas propuestas.

Trabajemos juntos”

Para Europa actualmente el socio más atractivo es China, porque “se puede convertir en una fuerte nación espacial”, opina Pascale Ehrenfreund, quien dirige el Centro Aeroespacial Alemán (DLR). Y añade que ya se está colaborando, por ejemplo, “con la misión lunar china Chang’e 4” – un módulo de aterizaje lunar, planeado para diciembre de 2018.

También es posible que astronautas europeos cooperen en experimentos científicos en la estación espacial China, cuando ésta empiece a operar en 2022. “Los chinos tienen planes de ir a la Luna y más allá, los rusos tienen sus ideas, los estadounidenses las suyas y nosotros europeos tenemos las nuestras. Eso está bien. Entonces, trabajemos juntos”, dice Wörner.

Un pasado pesado

Pero muchas veces una colaboración con China trae reminiscencias de la Guerra Fría, hay una sensación latente de sospecha. Si bien nuestro mundo es “completamente diferente” a lo que era 60 o incluso 40 años atrás, hay algunas cosas que no cambian tan rápido, constata Frank de Winne, director del Centro Europeo de Astronautas (EAC). Según de Winne, “no es un secreto que hoy sigue habiendo rivalidad y tensiones entre China, EE.UU. y Rusia”. Cada una de estas naciones aspira a dar el próximo gran paso. China ganaría en prestigio y estaría en ventaja tecnológica frente al resto del mundo, si la misión lunar Chang’e 4 realmente logra llegar hasta el lado oculto de la Luna – aquel que no podemos ver desde la tierra.

“Pero esta no es la perspectiva europea. Para nosotros la exploración tiene que ser hecha en colaboración”, afirma de Winne. Ahora mismo ya hay astronautas alemanes o italianos, que se están preparando para una posible misión lunar en cooperación con China.

No obstante, tampoco hay que olvidar que el dinero mueve al mundo y que justamente en la industria tecnología se mueve mucho dinero.

“En China está comenzando una nueva era espacial, que, si bien aún está en su inicios, puede despegar muy rápido, porque hay grandes inversiones estatales. Ya veremos qué pasa”, pronostica el jefe del DLR, Ehrenfreund.

Presupuestos espaciales crecientes

En una década el presupuesto espacial de China pasó de cero total a estar entre los diez mayores del mundo. Los EE.UU. invierten la mayoría: unos 16 mil millones de euros. El presupuesto de la ESA le sigue, con 6,5 mil millones de euros. Es difícil obtener cifras exactas sobre el presupuesto en China, pero se estima que gira en tornos a los 3 mil millones de dólares.

China no se quiere perder todas las oportunidades comerciales que ofrece el espacio. “Hay nuevos modelos de negocio, nuevos emprendimientos comerciales. Es muy excitante todo lo que está pasando en esta nueva era espacial”, dice Ehrenfreund.

Más allá de fronteras y naciones

“Si nuestros astronautas piensan que tienen mejores oportunidades de viajar al espacio si abandonan la ESA, no los vamos a detener”, explica de Winne y agrega: “Pero la mayoría de astronautos volando hoy son astronautas de sus respectivos Gobiernos”,.

Wörner detalla que la palabra “paz” puede ser hoy reemplazada por “colaboración o asociación”. Según Wörner, “no se trata de querer ser el primero, porque no se trata de volver a la carrera espacial de los 60. Nosotros estamos buscando socios múltiples y abiertos a viajar a la Luna –más allá de fronteras nacionales y más allá de todas las crisis que tengamos aquí en la tierra”.

 

Fuente: dw.com

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