Los palestinos protestan contra la normativa que declara a Israel como Estado para el pueblo judío y establece que el hebreo es su única lengua oficial.

Los residentes palestinos en Cisjordania, Jerusalén y la Franja de Gaza cerraron sus negocios, instituciones financieras, colegios, universidades y oficinas gubernamentales este 1 de octubre.

“La huelga es legal y lícita, es lo mínimo que podemos hacer por nuestra gente en contra de la ley racista del estado-unión. Los árabes aquí en Israel, como palestinos, no podemos ser separados de nuestra nación, somos parte integral de la nación árabe- palestina”, aseguró a la agencia de noticias Reuters Abu Jabir Al- Iraqi, un residente de Taybeh, un pueblo palestino en Cisjordania.

La protesta se produce como respuesta a la norma, aprobada el pasado mes de julio, que declara que el ejercicio del derecho de autodeterminación en Israel es exclusivo de los judíos.

Además, una cláusula de la nueva ley retira el árabe de la categoría de idioma cooficial y estipula que el hebreo es la única lengua oficial del país.

Por su parte, el gobierno de Benjamin Netanyahu argumenta que la declaración de independencia de Israel, de 1948, define al país como un estado democrático y judío. Y señala que la medida simplemente consagra el carácter ya existente de la nación.

Cerca del 21% de la población en Israel es árabe

Los árabes-israelíes son ciudadanos de Israel de lengua materna árabe. Forman parte de la población árabe-palestina que decidió quedarse en Israel tras su fundación como Estado en 1948, o descendientes de árabes-palestinos que nacieron en territorio israelí después de esta fecha.

Son alrededor de 1,8 millones de personas, y representan 21% o la quinta parte de la población de Israel, un país con 9 millones de habitantes.

En su mayoría practican el islam como religión, seguida de la cristiana y la Drusa.
Ante este panorama, consideran que la ley que declara a Israel como un Estado exclusivamente judío es racista y margina a la minoría árabe en el país.

La huelga de este primero de octubre envía un mensaje de oposición. Sin embargo, hay quienes afirman que su alcance será mínimo.

“Este ataque no cambiará nada”, dijo Ismail al-Saidi, un carnicero de Gaza. “Para cambiar algo, necesitamos armas para luchar contra el enemigo”.

 

Con Reuters, AP y EFE

Anuncios