El servicio de inteligencia militar del régimen de Tel Aviv, nombrado por el acrónimo Aman, está profundamente preocupado por una posible guerra contra los combatientes de Hezbolá, que se hicieron más experimentados después de luchar junto al Ejército sirio, que ha sido formado por asesores militares iraníes y rusos en la guerra en Siria.

Un informe secreto del general israelí Yitzhak Barack, según el cual el Ejército del régimen no está listo para entrar en una guerra generalizada, enojó a altos funcionarios de Tel Aviv, lo que llevó a una discusión sobre la creación de una comisión de investigación.

Según los medios israelíes, algunos expertos militares israelíes rechazan los informes sobre la incapacidad del Ejército y afirman que este último se encuentra en el nivel más alto de preparación, pese a que muchas personalidades apoyan el informe del general Barack sobre la debilidad de aquel. El jefe del Ejército israelí, Gadi Eisenkot, creó al respecto una comisión de investigación, que también ha sido criticada.

Según el informe de la comisión, el principal enemigo de Israel es el Hezbolá libanés, que ha ganado una valiosa experiencia luchando junto a las fuerzas sirias y rusas durante una guerra de 7 años en Siria.

Los responsables de seguridad en Tel Aviv dijeron a la comisión que los oficiales israelíes temen a las fuerzas de Hezbolá, que tienen más experiencia en la lucha real que los soldados israelíes, y que su mayor preocupación es que los dirigentes israelíes busquen entrar en un coche frontal contra el movimiento libanés. Ellos creen que el Ejército israelí no podrá derrotar al enemigo en una guerra rápida y que las unidades blindadas podrían quedar devastadas.

 

Fuente: almanar.com.lb

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