Un nuevo estudio publicado este miércoles en la revista Nature informa sobre la detección de unas dos decenas de ráfagas rápidas de radio (FRB, por sus siglas en inglés) procedentes de misteriosas fuentes localizadas en el exterior de nuestra galaxia, posiblemente en otras similares o en el espacio intergaláctico.

La detección se hizo posible con la ayuda del radiotelescopio ASKAP, situado en una remota zona desértica de Australia. Desde el 2017, el equipo ha estado durante más de 12.000 horas estudiando los campos de procedencia de ráfagas de radio similares y producidas con anterioridad, en el empeño de detectar otas nuevas e inusuales.

Los análisis del equipo muestran que “las FRB provienen del otro lado del Universo y no de nuestro propio vecindario galáctico”, según afirmó el investigador principal del trabajo, Ryan Shannon, citado por Space.com.

Los científicos encontraron 19 nuevas ráfagas, entre las cuales se detectó una originada a ‘solo’ unos 425 millones de años luz, que es casi dos veces menos que la distancia anterior y la más cercana desde la Tierra. Asimismo, detectaron una ráfaga más potente que todas las anteriormente conocidas.

Además, se detectó una nueva señal de una ‘fuente repetidora’ llamada ‘FRB 121102’, que emite numerosas señales desde su descubrimiento en 2012. En agosto de 2017, esa fuente emitió 93 FRB en un solo día.

El estudio sumó otro descubrimiento importante: las nuevas ráfagas son más brillantes que las detectadas anteriormente y tienen una “dispersión” más baja, lo que indica que “el material que produce la dispersión está fuera de las galaxias, en el gas tenue del medio intergaláctico“, según afirmó a Space.com el investigador principal del trabajo, Ryan Shannon.

“Esto significa que podemos usar las FRB para estudiar ese material, que es casi imposible de observar mediante otras técnicas (óptica u observaciones de rayos X, por ejemplo)”, añadió.

 

Fuente: rt.com

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