El candidato ultraderechista Jair Bolsonaro, con su política de mano dura, aspira a la presidencia. Se estima que, tras él, Fernando Haddad, del izquierdista Partido de los Trabajadores, tiene muchas posibilidades de disputar la segunda vuelta.

Haddad concurre en lugar del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, en prisión en la actualidad y vetado en estas presidenciales.

El candidato Jair Bolsonaro, de extrema derecha, representa la política de mano dura. Primero disparar y luego preguntar. Ya es conocido como el “Trump tropical”. Un populista hasta la médula. Antiguo paracaidista, admirador de los esbirros y torturadores de la dictadura militar, destaca frecuentemente por sus comentarios misóginos, racistas y homófobos. Es tan extremo que, incluso Donald Trump parece en comparación un cándido monaguillo. Bolsonaro cuenta con el apoyo de brasileños indignados que temen la violencia en el país y la caída de su poder adquisitivo. Y de los grandes terratenientes e industriales que, hace tiempo que se repartieron Brasil entre sí. Ya se habla de comicios históricos.

El expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, que hubiera sido el candidato favorito, está en prisión acusado de corrupción y blanqueo de dinero. Pese a querer presentarse a las elecciones, un tribunal vetó su candidatura. Sin embargo, la figura de Lula da Silva sigue siendo decisiva pues goza de la simpatía de muchos electores, lo que redunda en favor de Fernando Haddad, quien se presenta a las elecciones en su lugar.

En la segunda vuelta podría ser clave el voto femenino. Brasil está escindido políticamente. El periodista Matthias Ebert se encuentra con personas que luchan por la supervivencia. Algunas furiosas, la mayoría descorazonadas. Optimismo es con lo que apenas se topa en sus viajes por Brasil.

 

Fuente: dw.com

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