Jair Bolsonaro y Fernando Haddad rechazaron la violencia que se ha destapado tras la primera ronda electoral celebrada el 7 de octubre. El ultraderechista llama a calmar los ánimos, mientras, Haddad lo culpa de incentivar a la violencia.

Desde el inicio de la campaña de cara a la segunda vuelta electoral en Brasil se ha desatado una ola de violencia entre los seguidores de los dos candidatos a la presidencia. En menos de una semana se han producido entre 50 y 100 casos de ataques verbales y físicos entre los partidarios de Jair Bolsonaro y Fernando Haddad.

El candidato ultraderechista, Jair Bolsonaro, líder en las encuestas con una mayoría del 58%, según el más reciente estudio de la firma Datafolha, lamentó el clima de violencia que se ha desarrollado en el país durante los últimos días.

El líder del Partido Social Liberal aseguró que de tener el “poder de que apenas con hablar pudiera evitar todo eso, yo ejercería ese poder. Yo apelo a todos en Brasil para que dejen las pasiones de lado”, aseguró. Sin embargo, sus opositores lo acusan de avivar la llama de la violencia con un discurso cargado de manifestaciones machistas, homofóbicas y racistas.

Entre las críticas que ha recibido el líder se destaca una a un comentario que realizó en 2003 cuando le dijo a una congresista que ella “no merecía ser violada por él” por ser “muy fea”.

La mayoría de las víctimas de los ataques entre simpatizantes de ambos candidatos han sido hacia simpatizantes del Partido de los Trabajadores (PT), formación del aspirante presidencial de izquierda, Fernando Haddad, así como a miembros del colectivo LGTBI, mujeres y afrodescendientes. No obstante, algunos seguidores de Bolsonaro también han sido agredidos.

Durante la semana un hombre murió en un bar tras recibir varias puñaladas después de gritar su apoyo al PT. Otro de los casos dejó como víctima a una mujer transgénero, quien aseguró haber sido golpeada en la calle por partidarios de Bolsonaro.

Ante esa situación las Naciones Unidas hicieron un llamado de atención e instaron a las autoridades a llegar hasta el fondo del asunto en cada uno de los casos. “El discurso violento e inflamado presente en estas elecciones, sobre todo contra (la población) LGBTI, mujeres, afrodescendientes y aquellos con diferentes visiones políticas, es profundamente preocupante”, dijo Ravina Shamdasani, portavoz de la oficina de la ONU para los Derechos Humanos

Haddad a Bolsonaro: “armar a la población no resolverá nada”

El candidato del Partido de los Trabajadores, Fernando Haddad, culpó el sábado 14 de octubre a Bolsonaro de estar “fomentando la violencia” y criticó la promesa del ultraderechista de aliviar las leyes de armas para que los ciudadanos puedan combatir por su cuenta la inseguridad que se ha desatado en las calles del país en los últimos tiempos.

Entre las promesas de la llamada “ley y el orden” de Bolsonaro se incluye facilitar el uso de las armas de fuego como mecanismo de defensa, la incrementación de la fuerza policial y la disminución de la edad de responsabilidad penal a los 16 años.

Haddad se mostró implacable ante la medida: “Armar a la población no resolverá nada. Es el estado el que tiene que implementar la seguridad pública”, aseguró el candidato socialista.

Haddad: “Si alguien actuó de manera errada, tiene que ir a la cárcel” pero “con pruebas”

A parte de la violencia, otro de los temas que ha determinado el pulso de estas elecciones ha sido la corrupción. Es la piedra más grande en el zapato del Partido de los Trabajadores (PT) y de Fernando Haddad, quien se presentó a los comicios como substituto del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, condenado a doce años de cárcel por un delito de corrupción pasiva y lavado de dinero.

Quizás por ello, en su más reciente entrevista con la agencia de noticias AFP, el candidato quiso hacer hincapié en su voluntad de poner freno a ese mal que ha afectado de manera transversal a la política, la economía el desarrollo y la seguridad del país latoniamericano.

Haddad indicó que combatirá la corrupción de Brasil a través del fortalecimiento de los entes de control público en las entidades estatales y reconoció que en mandatos anteriores había faltado control interno en las entidades públicas donde “los directores quedaron sueltos para promover la corrupción”.

“Si alguien actuó de manera errada, tiene que ir a la cárcel” pero “con pruebas”, enfatizó el candidato del PT a la prensa en el marco de un evento con jóvenes al que asistió en Sao Paulo.

La batalla entre Haddad y Bolsonaro se vuelve más intensa a medida que se acerca la segunda vuelta electoral, en la que los brasileños decidirán el próximo 28 de octubre si confían el país a la ultraderecha, representada por la polémica figura de Jair Bolsonaro o si renuevan sus votos con la izquierda, aislada del poder desde la destitución de Dilma Rousseff en 2016.

 

Con EFE y AFP

Fuente: france24.com

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