“Cuando terminás la secundaria, lo que sabés de matemática te tiene que servir para ir a la universidad, para llevar a cabo algún oficio o para la vida misma, como resolver problemas cotidianos en tu casa. Debe ser una matemática vivencial, que te toque el corazón, que permita la resolución de inconvenientes concretos. Nosotros vamos a implementar un método que denominamos ‘Matemática para la vida’“, dijo el ministro de Educación, Alejandro Finocchiaro.

Las palabras de Finocchiaro se escucharon algunas horas antes de que el presidente de la Nación, Mauricio Macripresentara formalmente este proyecto que buscará potenciar a 650 formadores que estarán encargados de dictar una serie de talleres a 75 mil docentes de más de 10 mil escuelas de todo el país. El mandatario lo hizo en el Planetario de la Ciudad de Buenos Aires, en donde anunció un método que se pondrá en marcha a partir del año próximo.

“Si hay algo que nos une a los argentinos, algo en lo que todos coincidimos, es en la importancia y en la potencia que tiene la educación en términos de generar futuro. De generar oportunidades. Y de la mano de la educación, aspiramos a generar trabajo, reducir la pobreza. Ahora tenemos un desafío mucho mayor: todos vemos a la velocidad que está evolucionando el mundo. La revolución tecnológica. Cómo avanza la inteligencia artificial y la robótica. Hoy tenemos que tratar de imaginarnos cómo preparar a estos jóvenes para trabajos que tal vez hoy todavía no existen”, sostuvo el presidente Macri.

El nuevo proyecto tomó forma luego de que el Ministerio de Educación recibiera los resultados de las últimas pruebas Aprender, las cuales marcaron el puntapié inicial para la reforma del modelo de enseñanza de la matemática. La evaluación advirtió que el 69% de los alumnos de quinto y sexto año tienen dificultades para resolver operaciones matemáticas sencillas.

“Cuando nosotros asumimos teníamos serias sospechas de lo que pasaba con la educación en Argentina. Con estos resultados vimos cómo los chicos tenían serios problemas con la comprensión lectora y con la escritura. Pero también vimos que 66 de cada 100 alumnos que salían de la educación media lo hacían sin poder resolver cálculos medianamente sencillos”, agregó Finocchiaro.

El Consejo Federal de Educación, con los 24 ministros jurisdiccionales y el ministro nacional, firmaron la resolución “Indicadores de Progresión de los Aprendizajes Prioritarios de Matemática”. Allí establecieron cuáles serán los saberes que necesitan los chicos para pasar de grado o año. El nuevo modelo atiende una de las demandas de los docentes, que plantean que no llegan a dar todos los contenidos de las currículas.Entonces, tiene menos temas, pero se tocan con mayor profundidad.

“Van a trabajar en problemas concretos, con casos específicos. Nosotros vamos a capacitar a 650 formadores (350 para primaria y 300 para secundaria) que van a instruir a 75 mil docentes que trabajan en 10 mil escuelas argentinas. Se escogieron las escuelas con un solo criterio: son las que más necesitan de la acción del Estado. Y por supuesto que paulatinamente vamos a llegar a todos los colegios nacionales. Este trabajo nos llevó un año y consistió en el desarrollo de ateneos, reuniones, trabajos…No tengo dudas de que va a ser el legado educativo más importante que va a dejar este gobierno”, agregó el ministro nacional.

¿Qué va a cambiar en el aula?

– El docente no indicará ejercicios sino que planteará problemas.
– Los alumnos, divididos en grupos, pensarán formas de solucionarlo y las argumentarán ante sus compañeros, para elegir finalmente la resolución más adecuada.
– El docente recapitulará lo realizado, acompañará a los estudiantes a dejar registro de lo aprendido, aportará nueva información y establecerá relaciones con otros contenidos.
– La evaluación se realizará a medida que los estudiantes resuelvan lo expuesto, encontrando quiénes necesitan apoyo extra del maestro/profesor o de sus propios compañeros para comprender el contenido.

 

Los docentes recibirán, durante 2019, un taller que darán los formadores y será dispuesto en seis clases, todas durante la jornada laboral. Luego, los formadores serán parte de algunas clases para ver cómo se inculcan los conceptos en los alumnos. También pone el acento en la aplicación práctica, en la vida cotidiana de los estudiantes, que en su mayoría decían que no le encontraban sentido a la materia.

“Trabajamos todo el nivel educativo porque tenemos un nivel bajo en gran parte del mismo. En muchas provincias ya están haciendo un gran trabajo, con un progreso sostenido. Estuvimos viendo cómo formaban a sus docentes y qué influencia matemática había en la currícula. La pata fundamental de este plan de Aprender Matemática tiene que ver con la formación docente, en una formación en cascada. Tenemos en claro que si no modificamos la práctica docente no podremos modificar lo que suceda en el aula”, expresó la secretaria de innovación educativa, Mercedes Miguel.

Y agregó: “Queremos que disfruten el proceso. Correr el foco de que la matemática es una materia que pocos aprueban o que es la más fea y aburrida del colegio. Hay un dato que es dramático: de las cinco materias que condicionan a los alumnos en el pase de año está matemática. Eso hace que se estudie con un desgano enorme”.

Se propone la revisión de cada tema, pero con un aumento en el grado de dificultad y profundidad. A su vez, se intentará desafiar a los estudiantes, que resuelvan problemas sin una sola solución posible. “Lo importante es el camino recorrido y no tanto el resultado final”, explicó Finocchiaro.

Dentro de la capacitación docente se expondrán nuevas estrategias para la práctica de la enseñanza en nueve contenidos específicos: cuatro para primaria y cinco de secundaria. El criterio para escoger los temas se relaciona a la complejidad que poseen los alumnos para resolver estos temas.

Dentro del nivel primario se ahondará en: representación de información en gráficos, fracciones (repensar, ordenar, sumar), áreas y perímetros de figuras planas y división con análisis del resto. En el nivel secundario se enfatizará en las funciones (representación algebraica y gráfica), resolución de ecuaciones, probabilidad y permutación, proporcionalidad en geometría y representación decimal y fraccionaria de un número.

El director nacional de Diseño de los Aprendizajes, Hugo Labate, sostuvo que “es fundamental que los estudiantes puedan pensar matemáticamente. Eso es mucho más parecido a lo que la universidad pide, y no en términos de contenidos. La universidad no dice: ‘este chico no me sabe logaritmos’, sino que reclama una capacidad de pensamiento lógico, de enfrentarse a un problema que no sea resuelto de manera mecánica. Y las conductas que enfrentamos hoy son pensamientos de conductas mecánicas”.

“Muchas veces hay alumnos que descartan una carrera universitaria porque en su contenido tienen matemática. Y lo hacen únicamente por no haber tenido una buena educación en la escuela. Queremos que posean lo mínimo y prioritario para tener una escolaridad exitosa, de principio a fin, porque todavía trabajamos para que no se abandone el colegio y matemática es una materia que condiciona el pase de año. Buscaremos que sea una disciplina que empiece a conversar con otras materias”, concluyó Labate.

 

Fuentes: infobae.com / Casa Rosada

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