El rápido crecimiento de Tesla, la ausencia de competidores y su “modelo colonial” de interacción con el mundo exterior podrían provocar “una recesión en la economía mundial que la rodea”, sostiene Alexánder Berezin, analista de Forbes, que explica quiénes serán las principales víctimas de la innovadora compañía de Elon Musk.

Ciencia ficción hecha realidad

De entrada, Berezin recuerda la novela ‘Un anillo alrededor del sol’ (1953) del escritor estadounidense de ciencia ficción Clifford D. Simak.

  • En el libro un grupo de personajes busca destruir la economía mundial y crear un desempleo masivo que provoque la migración de la población a otros mundos.
  • Para llegar a este objetivo, entre otras cosas, introducen en el mercado ‘coches eternos’ que ni siquiera se publicitan, pues “no hay mejor publicidad que los rumores”.
  • Algunos ciudadanos se dan cuenta de que la aparición de este tipo de autos presagia el cierre de todas las fábricas de automóviles y de la mayoría de los talleres de reparación, además de suponer un duro golpe para la industria del acero y para la estabilidad laboral de cientos de miles de personas.

En este sentido, el periodista señala que Tesla —que, por cierto, tampoco gasta “ni un dólar en publicidad”— es “lo más parecido a un automóvil eterno que puede llegar a ser un coche real hoy en día”. “La mayoría de sus conductores sencillamente no vivirán para ver el final de la vida útil de sus autos”, afirma el analista. Según explica, como un coche eléctrico tiene menos piezas, se necesitarán mucho menos trabajadores para su producción, lo cual podría contribuir al “desempleo masivo”.

“Devorando vivos” a los rivales

“No es que Tesla vaya a golpear a los fabricantes de automóviles tradicionales: es que ya lo ha hecho”, constata el autor del artículo, que califica los coches de gasolina convencionales de “primera víctima” de la empresa de Musk.

Tesla “está devorando vivas a las marcas europeas en su propio mercado”, mientras que en EE.UU. “el proceso va incluso más rápido”, asevera el analista. De hecho, sus ventas en EE.UU. en unidades crecieron en septiembre de 2018 en un 563,6% en comparación con septiembre del año pasado, mientras que las de Mercedes-Benz cayeron un 15,6%. “Y solo es el comienzo”, advierte Berezin.

“Veneno de efecto retardado”

En segundo lugar, prosigue el experto, mientras que el mencionado escritor de ciencia ficción “no podría haber imaginado un automóvil exitoso sin un motor de combustión interna”, el hecho es que Tesla “no solo vende automóviles eléctricos, sino que además instala paneles solares en los techos” que producen mucha más energía de la que necesitan todos sus coches.

Por lo tanto, esta empresa no solo “aplasta a sus competidores” entre los fabricantes de automóviles, sino que también “asesta un gran golpe a la producción de petróleo“, resalta Berezin, que explica que, durante su ciclo de vida, cada uno de sus coches eléctricos ahorrará al menos 80.000 litros de gasolina, es decir, reducirá la demanda de petróleo en tal cantidad que supere a su costo.

Paneles solares instalados por Tesla en San Juan, Puerto Rico. / Alvin Baez / Reuters

 

Teniendo en cuenta que Tesla fabricó unos 80.000 vehículos eléctricos en el tercer trimestre de 2018, el experto calcula que la industria petrolera podría perder unos 20.000 millones de dólares en 2018. Además, el ritmo de producción de Tesla crecerá, y para 2020 el volumen de la demanda de petróleo destruida anualmente alcanzará los 50.000 millones de dólares, alerta el periodista.

Por lo tanto, para Berezin, Tesla es “un veneno de efecto retardado” para la producción de petróleo. De momento, “no es suficiente para que los envenenados lo sientan”, pero cuando lo sea, “será demasiado tarde para actuar”, vaticina.

Sin competencia a la vista

“Aún más triste”, en opinión de Berezin, es que hasta el momento ninguno de los rivales haya podido ofrecer al mercado una competencia “convincente” de Tesla: el último intento de Jaguar de crear un ‘asesino de Tesla’, el Jaguar I-Pace, “fracasó”, y los demás coches eléctricos, como GM Bolt, fueron aún peores.

“¿Puede un fabricante de automóviles clásico hacer un buen coche eléctrico? En teoría, sí. En realidad, no“, opina el analista, que subraya que Tesla ha estado diseñando autos eléctricos en serie durante muchos años y los ha estado fabricando durante los últimos seis, mientras que sus competidores “no tienen esta experiencia” y tardarán mucho tiempo en ponerse al día. “Tenían que haberse decidido a pasar a los vehículos eléctricos simultáneamente con Tesla, es decir, hace 15 años”, asegura Berezin.

“Modelo colonial”

Por si fuera poco, el analista sostiene que Tesla “utiliza el modelo colonial de relaciones con la economía global”. Así, no se integra en las cadenas de suministro existentes, sino que compra materiales para luego producir motores, baterías y los demás componentes en sus propias fábricas. Además de que las ventas de sus vehículos no estimulan la producción de petróleo, tampoco ayudan a los fabricantes de baterías solares y turbinas eólicas, ya que vende tantas baterías solares que cubren con creces el consumo de energía de sus coches.

Por último, en los próximos años la compañía competirá en el sector de servicios con Waymo o Uber, a través de su proyecto Tesla Network, creando un “ejército de desempleados” de los concesionarios, debido a que no tiene distribuidores, augura Berezin.

 

Fuente: rt.com

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