Las fuerzas armadas están bajo presión tanto en Alemania como en Francia. Ambos ejércitos son requeridos para misiones internacionales.

Paralelamente, tratan de lidiar con problemas financieros, material de baja calidad y escasez de personal. La externalización y la colaboración con empresas privadas prometen precios convenientes y soluciones rápidas. Pero, ¿a costa de qué? En las operaciones en el extranjero ya nada funciona sin las empresas privadas: desde los drones de exploración hasta la lavandería. Por ejemplo, una corporación de armamentos gestiona GÜZ, el centro de entrenamiento de combate más importante de Alemania. Por otra parte, políticos y militares participan en la exportación de armas a todo el mundo para mantener las industrias armamentísticas nacionales.

Exministros pasan a ser cabilderos para empresas de armamento. Y quienes compran armas a Francia o Alemania, recibe también una capacitación por parte del ejército. Desde hace tiempo, las empresas externas no solo proporcionan equipamiento para los ejércitos, sino también conocimientos y personal. ¿Hasta qué punto puede resistir el ejército, una entidad pública, la externalización a manos privadas? Y, ¿es compatible con el control democrático de las operaciones militares? Los autores tuvieron acceso al ejército francés y a las fuerzas armadas alemanas, pudieron filmar entrenamientos y misiones en el extranjero, como en Afganistán, y con su investigación confrontaron a los responsables de la política, el ejército y la industria. Este documental de investigación de dos partes expone lo avanzada que está la privatización del ejército, lo cercanas que son las conexiones con la industria armamentística y qué consecuencias fatales podrían tener estas complejas tramas en el futuro.

dw

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