El gobierno de Donald Trump hizo un llamamiento para cesar las hostilidades en Yemen, donde los sauditas han liderado una campaña militar asesina pero ineficaz que, con el apoyo de los Estados Unidos, ha creado la peor crisis humanitaria del mundo.

Es un primer paso hacia el ajuste de las relaciones de los Estados Unidos con Arabia Saudita tras el brutal asesinato del periodista Jamal Khashoggi, según consideró el influyente diario The Washington Post.

La intervención saudita fue la primera de una serie de aventuras temerarias del príncipe heredero Mohammed bin Salman que dañaron los intereses de los Estados Unidos, que culminaron o tuvieron su más reciente hecho en el asesinato de Khashoggi el pasado 2 de octubre.

Y Yemen resulta ser el lugar donde la acción de los Estados Unidos es más necesaria para contener el daño que ha causado el príncipe heredero, señaló el rotativo.

Cuando se lanzó la guerra saudita en 2015, Mohammed bin Salman predijo con confianza que derrotaría rápidamente a los rebeldes huthíes que habían controlado la capital de Yemen y depuesto a un gobierno respaldado por Riad.

Tres años más tarde, no solo no se acerca a ese objetivo, es que a tono con las Naciones Unidas, más de 16 mil civiles han muerto o resultaron heridos, principalmente en ataques aéreos por parte de los sauditas y sus aliados que han atacado escuelas, hospitales, mercados de alimentos, bodas, funerales y, en agosto, un autobús escolar repleto de niños, recordó el periódico.

El jefe de asuntos humanitarios de Estados Unidos dijo la semana pasada que la mitad de la población de Yemen, 14 millones de personas de un total de 28 millones, se encuentra ahora al borde del hambre; el cólera ha infectado a más de un millón, el mayor brote de este tipo en la historia moderna.

Hasta esta semana, el gobierno de Trump había ofrecido apoyo retórico para una misión de paz de los Estados Unidos mientras continuaba ayudando a la fuerza aérea saudita con reabastecimiento de combustible y objetivos.

Una bomba suministrada por Washington mató a 40 niños en ese autobús. Ahora, con el sentimiento en el Congreso tendiendo a reducir el apoyo de Estados Unidos a la guerra, la administración ha emitido parámetros para una desescalada.

Una declaración del secretario de Estado, Mike Pompeo, dijo que los houthíes primero deberían detener los ataques con misiles y aviones no tripulados contra Arabia Saudita, y que “posteriormente, los ataques aéreos [sauditas] deben cesar en todas las áreas pobladas”.

Pompeo y el secretario de Defensa, James Mattis, dijeron a la ONU que las conversaciones de paz deberían comenzar a fines de noviembre y centrarse en las medidas de fomento de la confianza, incluida la desmilitarización de la frontera y la colocación de armas pesadas bajo la observación internacional.

Esa fórmula parece inclinada a favor de los saudíes, pero los funcionarios internacionales dicen que hay alguna razón para ello. Los huthíes, que se negaron a asistir a las conversaciones de Estados Unidos en septiembre, aún controlan la capital, Sanaa, y el puerto de Hodeida; podrían tomar un alto el fuego como una victoria en lugar de un respiro.

Si el gobierno de Trump se toma en serio el objetivo de poner fin a esta guerra catastrófica, tendrá que encontrar una manera de contrarrestar la mendacidad y la crueldad del régimen de Mohammed bin Salman.

 

Fuente: almayadeen.net

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