Durante los ejercicios de mayor escala de la OTAN en Noruega desde el final de la Guerra Fría, la Alianza está experimentando con sus sistemas de combate a distancia más avanzados, explica el periódico alemán Frankfurter Allgemeine.

Se cree que este estilo de combate será el típico en los futuros conflictos armados: un dron negro llamado ‘Black Hornet’ del tamaño de un gorrión. Tan pequeño que a duras penas el enemigo será capaz de avistarlo y, mucho menos, de cazarlo. La OTAN utiliza estos diminutos soldados con el fin de defenderse de los ataques del enemigo, explican. Y es que las guerras del futuro se librarán sobre todo remotamente, con la ayuda de las tecnologías modernas basadas en la inteligencia artificial y con ametralladoras controladas a distancia. De esta forma, se podrán lamentar menos muertos en las filas de los ejércitos.

 

El teniente coronel de las Fuerzas Armadas noruegas, Jens Inge Hyndoy, explica que en Afganistán estos sistemas de combate por control remoto se instalaban principalmente en los automóviles, por lo que son completamente distintos a los que se están usando en Noruega. En lugar de abrir fuego sin contar con toda la información, “las decisiones que se toman se habrán meditado bien”.

Durante finales de octubre y principios de noviembre, los países miembros de la OTAN están experimentando con estos sistemas modernos de combate en el país nórdico. Los ponen a prueba, por ejemplo, simulando el ataque a un puesto del Ejército durante el cual los drones y sus sensores de alta tecnología transmiten imágenes y datos desde dentro del campo de batalla. El Black Hornet cuenta con tres cámaras: una frontal, otra que proyecta justo lo que hay debajo de él y otra trasera.

Marius Sundboe, un oficial de la seguridad nacional noruega, ha explicado al periódico que el sistema por control remoto permite también reducir el número de soldados presentes en el campo de batalla.

 

Fuente: sputniknews.com

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