La desaparición de un grupo de migrantes, posiblemente centroamericanos, fue confirmada por autoridades mexicanas a la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, indica un comunicado emitido por la agencia internacional.

“La oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos ha recibido información sobre un grupo de personas migrantes que habrían abordado dos buses aparentemente no identificados en el estado de Puebla y cuyo paradero sería desconocido”, dice el comunicado de la agencia encabezada por la expresidenta chilena Michelle Bachelet.

La oficina permanente en México, que encabeza el representante especial Jan Jarab, añadió que “se nos ha informado que estos hechos ya fueron denunciados ante la Fiscalía General de dicho estado de Puebla”, ubicado en el centro del país y vecino a Ciudad de México.

El escueto comunicado indica que la oficina del Alto Comisionado “ha estado en contacto con las autoridades federales y estatales para conocer el avance de las investigaciones y el esclarecimiento de los hechos”, de tal forma que el paradero de los migrantes es desconocido.

El texto no menciona la nacionalidad ni la cantidad de los migrantes desaparecidos.

El 5 de noviembre el dirigente de la organización binacional Migrante Aztlán, Juventino Montiel, que integra la red ciudadana de apoyo a estas poblaciones, dijo a Sputnik que su organización “considera como desaparecidas a unas 100 personas en el trayecto de Veracruz [sur] a la Ciudad de México”.

“El éxodo por la violencia y la pobreza se ha dispersado mucho, tememos que el crimen organizado trate de pescar en río”, alertó Montiel.

Jarab participó en la atención humanitaria a cuatro caravanas de miles de migrantes que están en Ciudad de México, en los sureños estados de Oaxaca y Chiapas y en Tapachula, ciudad localizada a unos 45 kilómetros de la frontera con Guatemala.

La organización Migrante Aztlán, con sedes en México y EEUU y parte de la red ciudadana Agenda Migrante, protestó ante el Gobierno de Veracruz, que incumplió una promesa de ofrecer autobuses para que los migrantes no fueran obligados a caminar o pedir “aventón” a los conductores de transporte de carga.

Este 8 de noviembre el noticiario radiofónico Imagen relató la historia de un hondureño a quien le robaron a su hijo de cinco años.

Después, su esposa abordó un transporte de carga con sus otros dos hijos, de dos y tres años, hacia la Ciudad de México, por la confianza que le dio un conductor que portaba el chaleco de los defensores de derechos humanos que asisten a la caravana, pero él no pudo subir por falta de lugar.

Cuando el hombre llegó a la Ciudad Deportiva ubicada en el este de la capital, donde se albergan más de 5.000 migrantes centroamericanos, no encontró a ninguno de los miembros de su familia.

Otras dos caravanas de unas 3.000 personas están en Chiapas y Oaxaca, mientras más de 3.200 migrantes que se registraron en el programa de refugio ofrecido por el Gobierno de México esperan las resoluciones que demorarán varias semanas.

 

Fuente: sputniknews.com

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