La ONG asegura que la líder de Myanmar “ya no representa un símbolo de esperanza”. Critica su manejo de la crisis de los rohingya y su defensa de la condena de cárcel contra dos periodistas de la agencia Reuters.

Es el último reconocimiento que se le cae a Aung San Suu Kyi. Amnistía Internacional (AI) le quitó el galardón de “embajadora de conciencia”, otorgado en 2009. En ese entonces, se le dio esta condecoración como una defensora de los derechos humanos.

Ahora, el secretario general de la ONG Kumi Naidoo, dice sentirse “alarmada y decepcionada” por la “traición” de Suu Kyi. Es lo que expresa en una carta dirigida a la líder de Myanmar en donde también expone que la ganadora del premio Nobel de Paz en 1991, “ya no representa un símbolo de esperanza”.

AI argumenta que Aung San Suu Kyi ha “pasado por alto” la represión del Ejército de su país contra la minoría rohingya en Myanmar. Esta población musulmana comenzó a finales de 2017 un éxodo de 700 mil personas hacia el fronterizo Bangladesh.

Naciones Unidas habla de genocidio mientras que Suu Kyii defiende la legitimidad de las acciones de sus fuerzas armadas.

La ONG no se olvida de la condena de prisión contra dos periodistas de la agencia Reuters, sentenciados por “violación del secreto de Estado” en el marco de una investigación periodística sobre las muertes de rohingyas a manos del Ejército. Dice AI que Suu Kyi ha fallado en el rechazo a las “leyes represivas” que la tuvieron 15 años bajo arresto domiciliario durante la dictadura militar a la que se oponía.

Un Nobel de Paz que pierde reconocimientos

En septiembre, la Cámara de los Comunes de Canadá aprobó la retirada de la ciudadanía honoraria a Aung San Suu Kyi, algo que recibió en 2007. Hace poco más de un año, en octubre de 2017, la ciudad de Oxford le quitó un galardón de derechos humanos.

De la misma manera la Universidad de Oxford, alma máter de la líder de Myanmar, apartó su retrato de su exhibición pública.

Sus críticos piden que se le retire también el premio Nobel de Paz, aunque el comité se niega a hacerlo. Dicho galardón lo recibió por su “lucha no violenta a favor de la democracia y los derechos humanos”.

Tras el fin de su encierro domiciliario en 2010, el partido de Suu Kyi ganó las elecciones y ella formó un Gobierno en 2016. Oficialmente cuenta con un cargo de ministra que maneja desde los asuntos exteriores hasta la educación y se la considera la líder de facto del país.

 

Con AFP y Reuters

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