El presidente chino, Xi Jinping, se comprometió este sábado a designar el fentanilo como “sustancia controlada” en China e imponer duras penas a quienes comercien con esa sustancia, con el fin de aplacar la crisis de adicción a opiáceos en EEUU.

La Casa Blanca hizo el anuncio en un comunicado después de la cena que Xi mantuvo con el presidente de EEUU, Donald Trump, al terminar la cumbre del G20 en Buenos Aires.

El presidente Xi, en un gesto humanitario maravilloso, ha accedido a designar el fentanilo como sustancia controlada, lo que significa que la gente que venda fentanilo a Estados Unidos estará sujeta a la máxima pena bajo la ley en China“, dijo la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, en un comunicado.

Trump había pedido a Xi en esa cena que criminalizara la venta y tráfico de fentanilo, un potente analgésico que es entre 50 y 100 veces más potente que la morfina y que está vinculado al crecimiento de las muertes por sobredosis de opiáceos en EEUU, a donde llega sobre todo desde China y México.

Un tema que plantearé será el problema del fentanilo que tenemos en Estados Unidos, que es un problema tremendo“, dijo Trump al inicio de su cena de trabajo con Xi en Buenos Aires, cuyo tema principal era el comercio y la guerra de aranceles entre ambas potencias.

“Le pediré al presidente que haga algo al respecto. Creo que podrá hacerlo, si lo pone (el fentanilo) en una categoría restringida, podremos básicamente detener ahí mismo (el problema). Criminalizarlo en China sería algo muy bueno”, añadió Trump.

En EEUU el fentanilo ya es una sustancia controlada, y solo puede usarse legalmente en hospitales como analgésico, normalmente destinado al tratamiento del cáncer avanzado, pero su potencia ha llevado a organizaciones criminales a producirlo de forma clandestina.

Esa sustancia entra en el país norteamericano “principalmente” desde China y México, según la Agencia Antidrogas Estadounidense (DEA).

Muchos de los estadounidenses adictos a opiáceos con receta, como OxyContin o Vicodin, buscan después heroína o analgésicos ilegales en las calles y compran sin saberlo fentanilo o productos mezclados con esa potente sustancia, algo a lo que la DEA atribuye parte del ascenso en las muertes por sobredosis.

Más de cuatro millones de estadounidenses -incluidos 250.000 adolescentes- son adictos a analgésicos de prescripción médica, y la sobredosis es la causa más común de muerte violenta en el país, por encima de los accidentes de tráfico o las armas, según la DEA.

La crisis de los opioides en los Estados Unidos marcó un nuevo récord de muertes por sobredosis: 72.000 en 2017, según estimados del Centro para el Control de las Enfermedades (CDC), lo cual implica un aumento de alrededor del 10% con respecto al año anterior. La cifra es tan alta que supera las muertes por HIV (12.000 en 2016), accidentes automovilísticos (40.000 en 2017) o armas de fuego (38.000 en 2016).

 

Con información de EFE

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