Pese a todas las restricciones y el “hostigamiento” que dice sufrir el hacker Julian Assange en la Embajada de Ecuador en Londres-Reino Unido, en su calidad de asilado político, él se aferra a permanecer en las instalaciones diplomáticas.

Son más de seis años, desde agosto de 2012 que Assange está en la Embajada y su situación se ha vuelto incómoda para el gobierno de Lenín Moreno.

Carlos Poveda, abogado de Assange, dice que desde la implementación del Protocolo de Convivencia, Visitas y Comunicaciones, en octubre pasado, su defendido ha cumplido cada disposición; pero que el Estado ecuatoriano ha limitado su accionar. Dice que no tiene acceso a wifi, que no existen exámenes médicos especializados, y que no tiene servicio odontológico ni de traumatología.

“Antes ya existían reglas implícitas de convivencia y se las cumplía, los gastos igualmente (…) Él ya no tiene una mascota hace algún tiempo… Lo que se quiere evitar es que exista algún tipo de transgresión que termine el asilo y puedan sacarle de la embajada…”.

El Gobierno ecuatoriano ha señalado que su par británico asegura que si Assange sale de la Embajada, no será entregado a un país donde exista cadena perpetua. Pero Poveda dice que no han recibido ninguna notificación por escrito sobre eso.

Assange ocupa tres espacios separados en la Embajada y, en una entrevista con el procurador Salvador, dijo que para acceder a ellos debe atravesar un corredor en su patineta.

Una vez que el sistema judicial ecuatoriano ratificó la vigencia del Protocolo de Convivencia, lo que le queda al asilado y su defensa es acudir al Sistema Interamericano de Derechos Humanos, lo que harán en los próximos días.

Para Mario Melo, director del Centro de Derechos Humanos de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, el tema es “complicado” y es un motivo de preocupación porque el Estado no está en situación de revocar un asilo que fue concedido en su momento, sabiendo que la revocatoria pondría a Assange en una situación de riesgo.

Además, el Reino Unido en ningún momento ha sido claro en dar garantías de que no sería extraditado a otro país.

Por otro lado, la relación con Reino Unido, que es una potencia mundial, se podría deteriorar por esta situación y esto puede ser malo para Ecuador.

Una vez que el sistema judicial ecuatoriano ratificó la vigencia del Protocolo de Convivencia, lo que le queda al asilado y su defensa es acudir al Sistema Interamericano de Derechos Humanos, lo que harán en los próximos días.

Para Mario Melo, director del Centro de Derechos Humanos de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, el tema es “complicado” y es un motivo de preocupación porque el Estado no está en situación de revocar un asilo que fue concedido en su momento, sabiendo que la revocatoria pondría a Assange en una situación de riesgo.

Además, el Reino Unido en ningún momento ha sido claro en dar garantías de que no sería extraditado a otro país.

Por otro lado, la relación con Reino Unido, que es una potencia mundial, se podría deteriorar por esta situación y esto puede ser malo para Ecuador.

 

Fuente: eluniverso.com

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