Después de un año en el que los escándalos de abusos sexuales en la Iglesia católica han sacudido a Australia y Chile, la lupa se sitúa ahora sobre Europa. En Francia, el cardenal Phillippe Barbarin, arzobispo de Lyon, declaró por no haber denunciado presuntos casos de abuso en los años 70 y 90 en un juicio que investiga a otros cinco acusados.

Barbarin es el clérigo de más alto rango que ha tenido que hacer frente la justicia por un escándalo de estos. Está señalado de encubrir a Bernard Preynat, un cura que reconoció haber cometido abusos sexuales y está previsto que sea juzgado a finales de año.

“Nunca busqué esconder, mucho menos encubrir, estos horribles actos”, expresó el cardenal. Barbarin mantiene que conoció del caso de Preynat en 2014 de la mano de una víctima y al año siguiente removió al cura de su cargo. Lo hizo para “evitar un escándalo público”, tras una recomendación del Vaticano, dijo en la corte.

Phillippe Barbarin: “No veo de qué soy culpable”

El cardenal se enfrenta a una condena de tres años de cárcel y una multa de 54.000 dólares por no reportar abuso de menores y no asistir a una persona en peligro. Él mantiene su inocencia: “No veo de qué soy culpable”.

Pero Barbarin no se dedicó solo a defenderse sino también a reconocer errores del pasado. En 2016, sorprendieron unas declaraciones suyas en donde se mostraba aliviado porque unas acusaciones contra Preynat no habían salido adelanta porque se presentaron muy tarde. “No siempre usé las mejores palabras o las de más tacto en el pasado”, afirmó.

El caso por el que hoy se investiga a Barbarin se reabrió de la mano de nueve víctimas que le dieron una mayor dimensión mediática a la investigación, creando la organización ‘La parole libérée’ que recoge testimonios de 85 víctimas que denuncian a Preynat.

 

Por Juan Pupiales

Fuente: france24.com

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