Unas 4500 personas han sido desplazadas por la violencia en el estado birmano de Rajine, epicentro de la represión contra los Rohingya, advierte la ONU.

“El coordinador humanitario para Myanmar [Birmania], Knut Ostby, está profundamente preocupado por la situación en el norte y centro del estado de Rajine, donde aproximadamente 4500 personas han sido desplazadas hasta el momento”, advierte el portavoz del secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Stephane Dujarric.

En una rueda de prensa ofrecida el martes, Dujarric lamentó también los últimos enfrentamientos ocurridos el pasado 4 de enero entre las fuerzas birmanas y el Ejército de Salvación Rohingya de Arakan (ESRA) en Rajine.

Además, indicó que Ostby llama a las partes a garantizar la protección de los civiles, a cumplir con sus responsabilidades bajo el derecho humanitario y encontrar una solución pacífica a la situación.

“Las Naciones Unidas han estado en estrecho contacto con las autoridades de Myanmar en las últimas semanas y se han ofrecido a apoyar los esfuerzos en curso para responder a las necesidades humanitarias de los afectados por la violencia”, añade Dujarric.

En el año 2017 empezó una sangrienta campaña militar del Ejército birmano contra la minoría musulmana Rohingya: estos se vieron obligados a escapar, en su mayoría con destino a Bangladés, para salvar la vida.

Muchas organizaciones han condenado la mortífera represión y la ONU ha calificado la situación de una “limpieza étnica” contra los Rohingya, y ejerce presión para que el Gobierno birmano les dé garantías.

Pero poco o nada ha cambiado en Rajine (oeste), lo que, pese al acuerdo de repatriación alcanzado entre los Gobiernos de Myanmar y Bangladés, impide el retorno de los refugiados Rohingya. Además, los desplazados tampoco gozan de buen estado de salud física y mental tras huir de su país.

 

Fuente: hispantv.com

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