Washington se siente frustrado con las autoridades libanesas, en especial con el presidente Michel Aoun y con el ministro de Exteriores, Gebran Bassil, no solo por su apoyo a Hezbolá, sino también por sus esfuerzos para lograr un acercamiento del Líbano con Rusia.

El sitio libanés El Nashra News se ha referido a la próxima visita del presidente Aoun a Rusia y escribió: “Las presiones y sanciones de EEUU contra Hezbolá están motivadas en gran parte por su relación con Irán y el eje de la Resistencia. Pero eso no es todo. Con motivo de la guerra en Siria, Rusia se ha aproximado a Hezbolá y está cada vez más presente en el escenario libanés. Esto inquieta a los estadounidenses, pero también y sobre todo a Israel”.

Aoun se dispone a reforzar los vínculos con Rusia en tres campos particularmente sensibles: la energía, la defensa y los refugiados.

Líbano ha firmado ya contratos con el gigante petrolero ruso Rosneft y la visita de Aoun debería dar como resultado la firma de varios acuerdos entre ambos países, también en el campo energético.

Sin embargo, la energía es solo uno de los sectores que inquietan a los norteamericanos y a los israelíes cuando consideran la presencia rusa en el Líbano.

Los estadounidenses no quieren, sobre todo, una aproximación militar del Líbano hacia Rusia. Los israelíes no han olvidado la demanda del presidente libanés a Moscú de colocar el espacio aéreo libanés bajo la proteccion del sistema de defensa antiaérea ruso desplegado en Siria, una demanda que no dejó a Moscú indiferente.

Washington ha amenazado con que, en caso de cooperación militar entre los dos países, dejará de suministrar armas y municiones al Ejército libanés. Pero se trata de una ayuda demasiado aleatoria que nunca ha sido suficiente para garantizar la seguridad libanesa. De hecho, los estadounidenses saben que Beirut no pudo rechazar su ofrecimiento de armas en el pasado, porque la dependencia del país del armamento estadounidense permanece intacta.

Paradójicamente, la cooperación militar y energética de Moscú con el Líbano sería una solución para los problemas de este país. Las dos partes firmaron un acuerdo petrolero en Trípoli que estipula que los rusos controlarán las reservas petroleras del Líbano durante 20 años. Pero el área de acción energética, donde los rusos lideran la exploración, está a solo unos kilómetros de la Base Aérea estadounidense de Hamat.

El Líbano también quiere resolver el caso de los refugiados sirios gracias al plan desarrollado por Moscú. Esta es una de las prioridades del presidente libanés que se tratará durante su visita a Moscú. Pero, aquí también, un posible acuerdo ruso-libanés preocupa a EEUU. Los países occidentales dificultan la implementación de cualquier proceso que supuestamente facilite la repatriación de miles de refugiados sirios y su contribución a la reconstrucción de Siria. Chantaje supremo, los estadounidenses han condicionado la concesión de la ayuda decidida en la conferencia CEDRE, celebrada el 6 de abril de 2018 en París, al mantenimiento de los refugiados sirios en el Líbano.

La reciente visita de Satterfield al Líbano no solo ha servido como foro para una desaprobación de Hezbolá. Básicamente, también se ha reducido a un chantaje: o estás alineado con nosotros o con los rusos. Queda por ver cuál será la respuesta de Beirut. Por lo tanto, la próxima visita de Mike Pompeo al país debería ser una oportunidad para recibir esta respuesta y, obviamente, ella no puede satisfacer plenamente a Washington.

Las amenazas estadounidenses contra el Líbano seguirán siendo ineficaces. Rusia puede fortalecer fácil y rápidamente su presencia en el Líbano, desplazando a EEUU. Los rusos no solo tienen buenas relaciones con el Líbano, sino que también están aliados con dos actores importantes en la región, Irán y Turquía.

 

Fuente: almanar.com.lb