This Jan. 13, 2018 photo shows deforested area dotted with blue tarps, caused by illegal gold mining activities in Boca Colorado, in Peru’s Madre de Dios region. Parish priest Pablo Zabala says his congregation of miners is unlikely to welcome Pope Francis’ message to protect the Amazon. In a letter to bishops, Francis likened the rainforest to one of the “lungs of our planet” that must be preserved. (AP Photo/Rodrigo Abd)

 

“La minería metálica necesita del agua tanto para extraer la roca del subsuelo, como para lavarla y luego para separar la roca y el metal”, dice a Sin Filtros el activista Alejandro Labrados. Para realizar la extracción de oro, se recurre a la cianuración, una práctica eficaz para procesar el material, pero sumamente peligrosa ya que solo bastan con dos gramos de esta sustancia para matar a un hombre.

Las empresas mineras riegan con una solución de cianuro el terreno, luego se aplica carbón para separar los componentes y se lava todo con agua. Sin embargo las empresas deben instalarse cerca de un acuífero o directamente encima de él, lo que provoca el desabasto de agua en las comunidades cercanas, así como la contaminación de lo que resta.

Latinoamérica sigue siendo un territorio que esconde vastos yacimientos de oro, y es en las zonas donde la regulación ha sido corrompida por la corrupción en las que se establecen las minas ilegales. Países como Guatemala, Honduras y El Salvador se prestan para estas prácticas, dejando poblaciones devastadas por el envenenamiento de sus fuentes principales de agua.

 

Fuente: televisa.com