Con Francisco como papa vitalicio, el chavismo tendría asegurado muchos años de impunidad y hasta un refugio para sus fechorías.

El papa Francisco ha dado señales de su gran afinidad con el socialismo, y el chavismo lo sabe; razón por la cual altos cargos de la dictadura en Venezuela han decidido pedir asilo a la Iglesia ante una posible caída de Nicolás Maduro.

Con Francisco como papa vitalicio, el chavismo tendría asegurado muchos años de impunidad y hasta un refugio para sus fechorías.

Ya monseñor Mario Moronta, vicepresidente de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) informó que altos cargos chavistas piensan refugiarse en templos en caso de que Maduro sea derrocado. Asomó la posibilidad de que la Iglesia Católica les brinde asilo.

Algunos altos cargos chavistas piensan refugiarse en los templos en caso de que Nicolás Maduro caiga. Así lo afirmó el vicepresidente de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), monseñor Mario Moronta, sobre la posibilidad de que la Iglesia brinde asilo a los chavistas que lo soliciten.

«Hace 20 días representantes de Nicolás Maduro tocaron las puertas de Conferencia Episcopal Venezolana para pedir asilo, en caso de una salida del mandatario», dijo. Ante esa eventualidad, las puertas de la Iglesia estarían abiertas, reiteró.

El obispo señaló que la Iglesia tiene sus puertas abiertas para acoger a quien solicite protección, pero no será alcahueta.

«La iglesia está abierta para aquellos que requieran una atención, pero no seremos alcahuetas», afirmó.

Pero aunque Moronta asegura que El Vaticano no sería alcahueta, la verdad es que el papa Francisco ha demostrado todo lo contrario al no pronunciarse ante la crisis humanitaria que enfrentan los venezolanos.

De hecho, con el paso del tiempo investigaciones revelan que presuntamente la Iglesia Católica ha fungido como refugio del dinero mal habido del chavismo

De acuerdo con información difundida por el periodista y presentador peruano Jaime Bayly, hay tres figuras claves del chavismo que tienen millones de euros guardados en la banca del Vaticano.

Según Bayly, logró obtener datos bancarios de Nicolás Maduro, Diosdado Cabello y la hija de Hugo Chávez, María Gabriela Chávez. Dijo que entre los tres, hay al menos 1.760 millones de euros.

Aunque El Vaticano ha desmentido que Maduro y otros expresidentes socialistas tengan dinero allí, fue el periódico colombiano “El Expediente” el que reveló que existe una presunta operación de blanqueo de dinero de líderes latinoamericanos que se denomina “Ruta del dinero K”, y que habría sido puesta en marcha por la expresidenta de Argentina, Cristina Fernández de la mano de su paisano el Papa Jorge Mario Bergoglio.

Pero para nadie sería una sorpresa el hecho de que el papa sea un «alcahueta» más del chavismo, tras ser testigos de su silencio por la situación en Venezuela. Mientras más de 60 países democráticos reconocen a Juan Guaidó como el presidente (E), el Vaticano sigue reconociendo a Maduro y aún no lo califica de dictador.

El Vaticano, encabezado por el papa Francisco, no solo no ha condenado a la dictadura en Venezuela, sino que además ha ayudado a que el régimen se mantenga en el poder, tras varios diálogos fallidos bajo su patrocionio.

Bergoglio y su afinidad con el socialismo

Un reportaje de Marcelo Duclos publicado por el PanAm Post revela que durante sus años como máximo pontífice, Francisco no ha dejado en dudas su perfil ideológico, ni deja nada sujeto a la interpretación.

«Para el actual papa el dinero es malo (más precisamente «estiércol del diablo») y la economía de mercado es un sistema que genera exclusión, pobreza y miseria», señala el artículo.

A esto se suma el muy poco interés a la hora de referirse a las víctimas del socialismo en la región, sobre todo ante el desastre total y la opresión de los pueblos de Cuba y Venezuela.

En Nicaragua, por ejemplo, decidió retirar al obispo que cuestionaba al también izquierdista Daniel Ortega.

Nada sorprendería al mundo, que el Vaticano esté dispuesto a asilar al chavismo, un lugar donde gracias al papa Francisco tendrían total impunidad.

 

Por Sabrina Martín

Fuente: panampost.com

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