Un jurado de California condenó el 13 de mayo a Monsanto, propiedad de la compañía alemana Bayer, a pagar más de 2.000 millones de dólares a una pareja de estadounidenses enfermos de un cáncer que atribuyen al herbicida Roundup.

Cuando le preguntaron a Werner Bauman, el jefe del consorcio químico alemán Bayer, por qué era tan insistente en comprar Monsanto, una de las más detestadas y demandadas empresas del mundo, contestó sin mucho rebuscamiento que para el año 2050 habrá 3.000 millones más de seres humanos para alimentar.

La alianza de Bayer con Monsanto, dedicado principalmente a la química agroindustrial, llevaría a los alemanes a una nueva dirección en la industria de alimentos que hasta ahora ocupaba poco espacio en el consorcio.

Bauman dijo además estar completamente consciente y haber calculado ya los costos de las demandas pasadas y futuras de Monsanto, pero que el beneficio para Bayer sería enorme.

Hace un mes la junta de accionistas intentó sacar sin suerte al jefe del consorcio de su cargo, mientras que hace pocos días se hizo pública una estrategia de Monsanto para vigilar y contrarrestar a políticos y periodistas críticos de sus prácticas en varios países europeos.

Con esta tercera condena a Monsanto, las acciones del consorcio Bayer han caído un 40 % y pocos creen que la compra de Monsanto haya sido un negocio tan esplendoroso como el que auguraba el presidente del consorcio.

 

Por Sergio Correa

Fuente: france24.com

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