Bahrein es la sede de la conferencia de dos días en la que Washington presenta detalles sobre el plan que busca allanar el camino para resolver el conflicto histórico entre Israel y Palestina a través de millonarias inversiones.

Algunos dicen que será como un matrimonio sin novios. Israel y Palestina serán protagonistas en la cumbre de paz de Bahrein, en la que Estados Unidos presentará detalles de un plan que diseñó para encontrarle solución al conflicto histórico en la región. Pero ninguno de sus líderes asistirá.

Lo que hasta el momento se conoce del plan, que Washington bautizó como el “Acuerdo del siglo”, es que planea captar recursos internacionales de inversión por 50.000 millones de dólares para el pueblo palestino y para darles un impulso a las economías de Egipto, Israel, Jordania y el Líbano.

Los detalles son presentados este martes en Manama, la capital de Bahrein, en un foro denominado “Paz para la Prosperidad”, convocado y presidido por Jared Kushner, el asesor principal de la Casa Blanca y yerno del gobernante estadounidense, Donald Trump, quien proviene del mundo de bienes raíces de Nueva York.

La reunión internacional de dos días ha sido anunciada de tiempo atrás como la primera parte de un plan político más amplio que Washington está preparando para resolver el conflicto israelí-palestino, que se anunciará más adelante.

Caras largas palestinas en vísperas de la cumbre

El encuentro servirá para medir la temperatura en cuanto a si los aliados de Estados Unidos como Arabia Saudita y otros estados ricos del Golfo Pérsico muestran algún interés en hacer donaciones al plan de Estados Unidos, que ya ha recibido fuertes críticas de los palestinos y muchos otros en el mundo árabe.

En Israel miran el plan con cierta indiferencia, mientras que los palestinos han protagonizado multitudinarias protestas desde hace varios días, pues piden soluciones políticas y no económicas al conflicto.

Los líderes palestinos han llamado a boicotear la reunión y se niegan a comprometerse con la Casa Blanca, acusándola de sesgo proisraelí después de una serie de decisiones recientes de Donald Trump, como el reconocimiento de Jerusalén como la capital israelí.

El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, cuya Autoridad Palestina ejerce un autogobierno limitado en la Cisjordania ocupada por Israel, criticó las posibilidades de éxito. “El dinero es importante. La economía es importante. Pero la política es más importante. La solución política es más importante”, dijo el lunes 24 de junio, un día antes de la conferencia.

En tanto, Hamas, el grupo militante islamista que controla Gaza, se encuentra en raro acuerdo con su rival Abbas. Mushir al-Masri, su líder, declaró su rechazo sobre el “Acuerdo del siglo” y sobre la conferencia de Bahrein. “Trabajaremos para derribar esta conspiración y reafirmar la identidad árabe de Jerusalén y Palestina, así como el derecho de los refugiados de retornar a sus hogares”.

Jamal Haidar, una refugiada palestina, aseguró que “el acuerdo del siglo no tiene nada que ver con Palestina. Es un acuerdo económico. Quieren resolver sus problemas económicos a expensas del pueblo palestino”.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, un aliado muy cercano de Trump, no asistirá a la cumbre, pero dijo el domingo 23 de junio que “escucharemos la propuesta estadounidense, la escucharemos con imparcialidad y con franqueza”.

Un “plan para la prosperidad” que generó más críticas que aplausos

Bajo el plan de Jared Kushner, de los 50 mil millones de dólares con los que contribuirían los estados donantes e inversionistas para la región, unos 28 mil millones de dólares serán destinados a los territorios palestinos (Cisjordania ocupada por Israel y la Franja de Gaza), otros 7.500 millones de dólares serán para Jordania, 9 mil millones de dólares para Egipto y 6 mil millones de dólares para el Líbano.

Entre los 179 proyectos de infraestructura y negocios propuestos se encuentra un corredor de transporte de 5 mil millones de dólares para conectar Cisjordania y Gaza.

El equipo de Donald Trump admite que el plan económico se implementará solo si se alcanza una solución política a uno de los conflictos más difíciles del mundo, aunque los palestinos insisten en que la Casa Blanca solo está pensando en la economía y no en la política.

Israel y Palestina están en deuda histórica de resolver problemas de vieja data, como las demandas palestinas de un estado independiente y la presencia militar en el territorio de los palestinos que quieren construir ese estado, así como el destino de los asentamientos de Israel.

Muchos se cuestionan si el Gobierno de Donald Trump planea abandonar la “solución de dos estados”, que implica la creación de un estado palestino independiente que conviva con Israel. La Organización de Naciones Unidas (ONU) y la mayoría de las naciones han respaldado esta solución de paz durante décadas.

Además de los líderes de gobierno de Israel y Palestina, los delegados de Líbano, Irak y Kuwait brillarán por su ausencia en el encuentro. En tanto, Marruecos, Egipto y Jordania tendrán presencia institucional de viceministros, lo que prácticamente convierte la cumbre en una reunión de apenas tres pesos pesados: Estados Unidos, Arabia Saudita y Emiratos Árabes.

 

Por Daniela Bladón Ramírez

Fuente: france24.com