Los científicos dirigen la mirada cada vez más hacia el comportamiento de los hielos en la Antártida. Hasta ahora, las noticias sobre el calentamiento del continente helado se habían centrado en gran medida en la Península de la Antártida y en el mar del Weddell, al norte de este continente. Ahora, los expertos apuntan un nuevo peligroso foco de deshielo en el suroeste de esta zona, en el denominado glaciar Thwaites, que vierte en el mar de Amundsen.

El temor nace del riesgo de que la Antártida tenga que enfrentarse a una situación crítica o de no retorno en la que el deshielo de sus glaciares pueda hacerse irreversible en paralelo al calentamiento del planeta. La consecuencia sería una importante subida del nivel del mar, que se añadiría a otras contribuciones a esta elevación procedentes de las aguas de otros glaciares del planeta.

El deshielo completo de este glaciar podría subir hasta casi un metro el nivel mundial del mar

Ahora una nueva investigación ha revelado que el glaciar Thwaites sufre un acusado proceso de inestabilidad, por lo que es susceptible de verse sometido a una “rápida e irreversible” retirada, según ha publicado la revista Proceedings of the National Academy of Sciences; por ello, este glaciar se ha convertido en el principal riesgo para una rápida y futura subida del nivel del mar.

El informe alerta del riesgo de que el glaciar sucumba a una inestabilidad, causada por el retroceso de su línea de conexión con el fondo marino, lo que podría provocar que “expulsara” hielo hacia el mar con una velocidad superior a la prevista inicialmente. Si esta situación se materializara, el glaciar Thwaites podría perder todo su hielo en un período de 150 años; algo que podría producirse incluso sin que se frenaran los incrementos de temperaturas.

¿Cuáles serían las consecuencias? “El glaciar tiene suficiente hielo para contribuir en casi un metro al ascenso del nivel mundial del mar si se retirase y se derritiese por completo”, explica por correo electrónico a este diario Alex Robel, director del estudio y profesor asistente en la Escuela de Ciencias de la Tierra y la Atmósfera de Georgia Tech. Además, “la posibilidad de que este fenómeno pueda elevar el nivel del mar comporta un peligro para quienes viven en zonas costeras de todo el mundo”, señala. La subida del nivel del mar ya se ha relacionado con un incremento de las inundaciones en las zonas deltaicas y costeras.

Las conclusiones de la investigación preocupan a este experto en la medida en que es probable que se dé ese aumento del nivel del mar a causa del derretimiento del glaciar Thwaites incluso si el calentamiento se frenara. Una vez que se cruce ese umbral temido, es probable que el glaciar siga vertiendo hielo hacia el mar a un ritmo acelerado durante los próximos siglos.

La inestabilidad de este glaciar se debe especialmente a su particular estructura y características, según detalló a este periódico John Church, investigador de la Universidad Nueva Gales del Sur (Australia) y premio Fronteras del Conocimiento en Cambio Climático de la Fundación BBVA. El glaciar está unido a una zona de roca por debajo del nivel del mar y esta estructura rocosa tiene una forma de pendiente inversa, lo que explica la enorme inestabi-
lidad de la plataforma de hielo marino.

Las simulaciones realizadas en el estudio sugirieron que la extensa pérdida de hielo podría comenzar en 600 años, aunque los investigadores destacaron que podría ocurrir antes en función del calentamiento mundial de los océanos y de la inestabilidad de la roca base. Este deshielo “podría suceder en los próximos 200 a 600 años, según la topografía rocosa que haya debajo del hielo; pero todavía no sabemos con detalle cómo es”, declara Helene Seroussi, científica del laboratorio de propulsión del la NASA y también colaboradora del análisis, citada por The Guardian.

El estudio se ha realizado utilizando el Modelo de Sistema de Capa de Hielo (ISSM, por sus siglas en inglés), que permite “proyectar cómo cambiará el flujo de hielo desde el glaciar Thwaites en el futuro”, explica Robel. En este sentido se dibujaron diversos escenarios (según las emisiones de gases que se produzcan), de manera en que en todos los casos se obtienen un amplia gama de posibilidades que comporta un deshielo y un aumento del nivel del mar en los siglos venideros.

“En general, el cambio climático que ya ha ocurrido, ya comporta una cierta subida del nivel del mar de cara al futuro, independientemente de las acciones que vayamos a llevar a cabo. Necesitamos ahora prepararnos para las nuevas subidas del nivel del mar”, insiste Robel. A juicio de Church, este y otros estudios similares ponen en valor la importancia de las políticas de mitigación de las emisiones de gases invernadero para evitar esta situación. Por su parte, Robel recuerda que si se toman medidas “para prevenir cambios climáticos significativos en el futuro, podemos reducir, pero no eliminar el nivel de la subida del mar que es probable que ocurra”.

Otras investigaciones recientes ya venían alertando sobre las amenazas que afronta actualmente la Antártida. En los últimos seis años, la tasa de pérdida de hielo de cinco glaciares estudiados de este continente se ha duplicado y es cinco veces más rápida que en 1990, según la National Science Foundation (NSF) de Estados Unidos. Esta fundación también recoge que el deshielo se está extendiendo desde la costa hasta el interior de la Antártida con una reducción de más de 100 metros de espesor en algunas zonas.

Igualmente, un estudio realizado la semana pasada encontró que la extensión del hielo marino alrededor del continente había sufrido una caída precipitada desde el 2014. Los datos registrados por el satélite mostraron que la Antártida había perdido en cuatro años tanto hielo marino como el Ártico en 34 años.

 

Por Lucía Juliá Burchés

Fuente: lavanguardia.com

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